Una auténtica lástima que no sepa incluir las ilustraciones que me regaló D. Alfredo García Francés, para esta copla del ínclito Ramiro de Dospechos y que publiqué en su blog "Encuentros".
de Dos Pechos, uno izquierdo y otro derecho
Relato
fuera de Concurso
Aquesto que aquí os cuento/ lo juro por mis cenizas/ me ocurrió hace mil años/ cuando en la tierra vivía/. Habiéndome enterado/ por voceros de otra vida/ de las justas que facedes / os mando esta tontería.
…Bajaba como ya he dicho/ don Ramiro hacia el río/ cuando de
pronto escuchó/ del bosque un vocerío/ suave era primero/ al acercarse,
crecido/ escondióse tras de un árbol/ y allí contuvo el respiro/ mientras veía
bailar diez mujeres en ombligo/ y que además de lo cual…!no llevaban atavío/
estaban como su madre/ del coño las ha parido!/ Asustóse al principio/
enseguida se refizo/ abrió sus ojos azules y los puso como higos!
Estando en esta quietud/ fuésele pronto el
sentido/ tras los culos de las hembras que bailaban de seguido/ del culo pasó a
los pechos/ se mareó don Ramiro/ pero antes de caer/ sintió que era cogido/ en
el sentido español/ no en argentino sentido/ que ya se verá más tarde el placer
de ser cogido/
Recuperóse Ramiro de la flojera sufrida/ y
ocultándose de nuevo/ e ignorando la ferida/ Dispúsose a admirar/ aquella rueda
de vida;/ doce mujeres en cueros/ gateando de rodillas/ rodeaban a un mancebo/
atado por sendas cintas/ de tobillos y de manos/ negando un paño su
vista./
De pronto una mujer/ aquella que hace la quinta/
le arranca la venda negra entre aullidos y entre risas/ Don Ramiro asombrado /
reconoció enseguida/ al mancebo maniatado/ ¡era el cura de la villa! Desenvainó
su “pasiega”/ para cubrir su salida/ mas contúvose al instante/ sin creer lo
que veía/ una mujer en cuclillas/ en la boca le ponía/ sus dos glúteos
indefensos/ mientras el cura decía/ “dejadme malditas brujas,/ no lograréis la
semilla/ porque Cristo me protege/ Cristo y la virgen María”/
Al acabar de decir, semejante letanía/ don
Ramiro observó / como al cura le crecía/ justo debajo del pubis/ larga y gorda
golosina/ y la mujer de las trenzas/ con las trenzas la prendía/ mientras el
cura gritaba/ ”besadme, malditas brujas/ acabad con mi agonía”/
Mientras, a Cristo rezaba/ desta manera
decía:/”Señor, castidad os pido,/ mas no la quiero enseguida”/ Las mujeres que
lo oyeron/ se acercaron a su orilla/ y mientras una de pie/ le enseñaba sus
insignias/ otra dellas con cuidado/ por todo el cuerpo lamía/ una tercera
acercóse/ y oyó que el cura decía/ “por favor, buena mujer”/ domestica a la
pollina”/ pollina ya no lo es, ahora es polla crecida! Mas pensemos que pollina/
y montémosla en seguida/ y en diciéndolo se puso/ frente al hombre de
cuclillas/ absorbiendo el pecado/ de una sola sacudida! Mientras el cura
gritaba/ “Jesús que me quedo encinta! Dadme fuerzas Padre Eterno/ que no acabe
enseguida/ dadle un castigo mayor a esta maldita que grita/ déjala que sufra
más/ que sufra ma ah, ahhh, as... la maldita!
1.

Mil lágrimas caen por
mis ojos
y mil agüilla por mis narices
de tanto que me he reido , y de tanto me he divertido...
que ahora mismo a D. Ramiro Dedospechos
yo, hasta le enseñaría uno mío..(pecho)..
Enhorabuena D.Ramiro, hasta ahora yo creía, que usted sólo leía...
y mil agüilla por mis narices
de tanto que me he reido , y de tanto me he divertido...
que ahora mismo a D. Ramiro Dedospechos
yo, hasta le enseñaría uno mío..(pecho)..
Enhorabuena D.Ramiro, hasta ahora yo creía, que usted sólo leía...
2.

minerva




Esta misma mañana, rebuscando en un archivo diocesano nombres de ascendientes, un nombre me llevó a otro y éste al de más allá. Un anciano que estaba detrás de mí y me oyó pronunciar el nombre del personaje que buscaba (un egregio filósofo, al que intentaba entroncar con mi abuelo) me indicó en dónde debería buscar ese apellido; provenía, dijo, de tal pueblo, a la derecha de Vilardevós, subiendo. Imagine a un jugador de quinielas, que con trece aciertos en la mano, espera, pegado al transistor, el resultado de la casilla catorce; así pasaba yo las hojas de aquel legajo, a punto de deshacerse como la ceniza de un puro. Casi temblando dí con la relación que buscaba. Había coincidencia en el padre y en la madre. Incluso los padrinos de bautizo del filósofo y de mi abuelo eran los mismos!
Atienda, que ahora viene lo interesante.
Me levanté para hacer partícipe al anciano de mi descubrimiento e imagine mi sorpresa cuando a la vista del nombre del padrino apostilla sin inmutarse: este nombre sale en el libro de Silvio Santiago. Pásmese!
Ese libro, Vilardevós se titula, y que seguramente usted conoce, aunque espero que no, para que tenga algún sentido toda esta verborrea, lo agencié yo al descuido en la librería de una amiga de Santiago, quien finalmente optó por la donación. No era El Capital, no era Los hermanos Karamazov; era Vilardevós!
Mi sorpresa fue doble; que conociese el libro y que recordara el nombre de alguien sin nombre. Me levanté disimulando mi excitación, me despedí del anciano cortésmente, le pregunté su nombre, Ramón, y me dirigí a casa en busca del librito verde temiendo no encontrarlo. Allí estaba. Busqué el nombre en cuestión y efectivamente, se trataba de un castellano de carácter fuerte que no merece más espacio. Sí lo merece en cambio lo que descubrí y que espero sirva para que usted me perdone este manifiesto abusivo; hay un capítulo entero en el libro dedicado a Juan Tallón!
Se trata seguramente de un antepasado suyo. Por dios, que así sea o no me perdonaría jamás esta temeridad. La verdad es que el capítulo, en sus manos se convertiría seguramente en una gran novela. Su “antepasado” tiene carácter y determinación.
Si por algún motivo, no se me ocurre cual, no sabe del libro, con sumo placer le hago llegar el capítulo de la manera habitual en estos tiempos.