viernes, 10 de octubre de 2014

De abuelos y conciencias.





 He escrito una columna en el periódico.
 No importa que sea en la sección de “Cartas al director.”
 Héla aquí.



    Estimado Sr. Director:
Me llama poderosamente la anteción el hecho de que la mayor parte de políticos que son pillados en falta, afirman tener la conciencia tranquila.
      Permítame por ello compartir con usted el dolor de no haber podido conocer a mi abuelo paterno, hombre probo, intelectual republicano y hábil "conseguidor" según he podido deducir con el tiempo. En compensación compartiré la satisfacción que me ha proporcionado  poder conocer y convivir, aunque no tanto como ahora me hubiese gustado, con mi abuelo materno, hombre analfabeto, trotamundos y follador incansable según testimonios de toda credibilidad. Ha tenido mi abuelo hijos de varias mujeres y jamás se ha podido saber que ninguna de ellas  profiriese  frase negativa alguna en su contra; antes por el contrario se trataban cordialmente entre sí. Con él he saboreado historias rocambolescas, hechos casi sobrenaturales tenidos por ciertos y filosóficos refranes llenos de sabiduría, prudencia y buen humor. De todos ellos quiero regalarle a usted y a sus numerosos lectores uno, que encierra un compendio filosófico digno de un enciclopedista y que por actual, por entender de hechos y nombres recientes se comprenderá en toda su sencillez; y lo diré en gallego, tal como él solía repetirlo: A CONCIENCIA E VERDE E COMEUNA UN BURRO.
Y es que nada como una sencilla frase para enaltecer a un hombre sencillo que solía confesar a menudo que la mitad del mundo está para joder a la otra mitad.

Respetuosos saludos.

C.L.S

Ourense

lunes, 22 de septiembre de 2014

Svejk




                                                    EL BUEN SOLDADO SVEJK



" .- Limpiará los retretes  o no?
.- A sus órdenes, no limpiaré los retretes.
. Por supuesto que los limpiará, voluntario!
.- A sus órdenes, no lo haré.
.- ¡Maldita sea, no limpiará uno sino cien!
.- A sus órdenes, no limpiaré ni cien retretes ni uno!
Y venga a darle vueltas a la misma cantinela: “Limpiará.” “No limpiaré”. Los retretes iban de un lado a otro como si fuese una canción infantil. El coronel corría por el despacho arriba y abajo como poseso; al final se sentó y dijo: “Piénselo bien, lo enviaré ante el tribunal de la división por insurrección. No crea que será el primer voluntario de un año que es fusilado en esta guerra. En Serbia colgaron a dos de la compañía 10 y fusilaron como a un cordero a uno de la 9. ¿Quiere saber por qué? Por su testarudez. Los dos que colgaron se negaron a apuñalar a la mujer y los hijos de un guerrillero búlgaro junta a Savac y al de la 9 lo fusilaron porque no quería avanzar y se excusaba diciendo que tenía los pies planos y que se le hinchaban. Y bien, limpiará los retretes o no?
.- A sus órdenes, no.
El coronel me miró y dijo;
.- Oiga, es usted eslavófilo, por casualidad?
.- A sus órdenes, no lo soy.
Luego me llevaron y me comunicaron que me acusaban de insurrección.
.- Lo mejor- le aconsejó Svejk- es que te hagas pasar por idiota. Cuando estuve arrestado en el cuartel  había entre nosotros un hombre muy inteligente y culto, un profesor de la escuela de comercio. Había desertado del frente y tenían que hacerle uno de aquellos célebres procesos que se instruían para que sirviesen de escarmiento. Pues él se libró de la horca de una manera muy sencilla. Fingió que tenía una tara hereditaria y cuando lo examinó el médico de la plana mayor le dijo que no había desertado, que desde la infancia le gustaba mucho viajar y que de vez en cuando le sobrevenía un deseo irrefrenable de desaparecer, de ir a algún lugar lejano.
…que su padre era alcohólico y se había suicidado antes de que él naciera, que su madre era prostituta, bebía mucho y había muerto de delirium trémens. Su hermana pequeña se había ahogado y la mayor se había arrojado bajo un tren, su hermano se había tirado del puente de ferrocarril de Vysehrad, el abuelo había asesinado a su mujer, la otra abuela rondaba con los gitanos y se había envenenado en la cárcel con cerillas, uno de sus primos había sido condenado varias veces por incendiario y se había cortado las venas del cuello con cristales en la prisión de Kartouzy, una prima por parte de su padre se había tirado del sexto piso en Viena y su propia formación había sido muy descuidada,  no había aprendido a hablar hasta los diez años porque cuando tenía seis meses, un día, mientras le cambiaban los pañalesle pusieron  sobre la mesa y se alejaron un momentoy mientras tanto un gato le hizo caer y él se dio un golpe en la cabeza; a partir de entonces de vez en cuando tenía fuertes dolores de cabeza y en esos momentos no sabía lo que hacía; cuando se fue del frente hacia Praga se encontraba en aquel estado y no volvió en sí hasta que la policía militar lo detuvo en la cervecería U Fleku. Dios, tendríais que haber visto qué contentos estaban de dejarlo marchar del ejército. Y unos soldados que estaban con él entre rejas, por si acaso, se apuntaron a su historia más o menos de esta manera:
                                 Padre alcohólico. Madre prostituta.
                                 Primera hermana (ahogada)
                                 Segunda hermana (Tren)
                                 Hermano (Desde el puente)
                                 El abuelo, la mujer, petróleo, se quema.
                                 Segunda abuela (gitanos,cerillas, etc)
Y cuando uno de ellos comenzó a explicar esta historia al médico militar, no consiguió llegar más allá del primo y como ya era el tercer caso, el médico le interrumpió diciendo: “sí, hombre, y su prima por parte de padre se tiró desde el sexto piso en Viena, has recibido una formación muy descuidada, así que el reformatorio te irá de perlas.” De modo que allí lo llevaron, donde le molieron a palos y se le pasó la formación descuidada y el padre alcohólico y prefirió alistarse en el ejército como voluntario.”
.- Hoy,- dijo el voluntario de un año- en el ejército ya nadie cree en las taras hereditarias porque entonces habría que encerrar en el manicomio a todos los oficiales del Estado Mayor."

Recordando al héroe. En Orense a tantos de tantos.



                                             

domingo, 18 de mayo de 2014

Menos plato y más zapato





Mi amigo está en esa edad indefinida en la cual necesita, como los automóviles, revisiones periódicas que eviten los picotazos indeseados de todos esos monstruos que atacan lenta pero inexorablemente la salud de los  humanos; hipertensión, colesterol, ácidos y todo el sinnúmero de monstruitos de nombres esdrújulos.

Me contaba mi amigo que hace dos meses la doctora de familia que le consulta, mujer atenta y concienzuda, le miraba con una mirada diferente. No, no es esa mirada. Era otra mirada. Leía los papeles y levantaba la vista hacia él. De nuevo a los papeles. La doctora, mujer concienzuda, ya lo dije y de pocas palabras, le espetó mientras escarbaba en su ficha del ordenador: "poco plato, mucho zapato."
Le pesó, le midió el abdomen y le tomó la tensión y de nuevo le repitió; ya lo sabe, poco plato, mucho zapato.


Dice mi amigo- no hay peor paciente que el que no quiere sanar- que al salir le pidió a su mujer que en adelante usara el plato pequeño para cenar. Dos platos pequeños. En cuanto tuvo ocasión se compró también unos magníficos zapatos. Dos números más de lo que necesitaba. Mucho zapato. Que no sea por zapato.
Al mes siguiente al volver a la consulta  notó que la mirada de la doctora, mujer concienzuda, atenta y docta, valga la redundancia, era mucho más seria. Le pesó, le midió, le tomó la tensión y se sentó enfrente de la pantalla volviendo a hurgar en las coordenadas de sus intimidades médicas.
La doctora, mientras paseaba por la pantalla entre números, percentiles y ratios varios le hablaba en voz baja y tono alto; parece ser que no consiguió usted dar con los zapatos adecuados, ni con la vajilla pequeña. Si en un mes no leo mejores noticias, tendremos que tomar algunas medidas.
Mi amigo ya no se anduvo con bromas. Esa misma tarde reparó la bicicleta y se propuso hacer al menos una hora al día de deporte. Y comer menos. Eso era. Un sólo plato pequeño.

Aunque  fuese preciso salir una hora antes de trabajar. Y ya pensó en la contradicción: más tiempo de vida y menos dinero. Porque mi amigo hace tiempo que barrunta que los que vienen no van a conseguir pagar las pensiones de los que pronto seremos mayores. Mejor no decir nada, no sea que el gobierno despida a los médicos responsables y contrate robots que te digan: "usted-ya-ha-utilizado-todos-los-recursos-que-le-correspondían. Mu-é-ra-se.
Me he ido del hilo. Me contaba mi amigo que finalmente, con tres kilos menos, se presentó  ufano ante la doctora que esta vez sonrió, sin duda pensando: "a éste he conseguido asustarlo. De momento no lo pierdo de paciente."
 Dice mi amigo que aún queda la prueba definitiva. Rebajar todos los índices que rozan la denostada línea roja.

Si me lo cuenta, os lo cuento.

En Orense a tantos de tantos.


jueves, 10 de abril de 2014

El ego y el diletante.



                                                        
                                                  
                  

-          C: No sé si fiarme de las nuevas tecnologías, chaval.
-          E: ¿Por qué lo dices? Fíate!
-          C: Si he de hacer caso al marcador de mi blog, más de cien personas entran a diario a leerme.
-          E: Eres muy optimista, el que entren no significa que te lean.
-          C: Deberías ser más condescendiente conmigo y darme  ánimos.
-          E: Es más, si entran cien personas y sólo comentan diez, quiere decir que 90 no encuentran interesante lo que escribes.
-          C: Pues sí que me ayudas. Algo no va bien, si piensas eso. Seguramente haya una explicación para ese fenómeno. La gente es tímida.
-          E: Sin duda que hay una explicación. Fácil. Son los mismos diez que entran diez veces.
-          C: Hombre, eso es halagador, que haya diez personas que puedan estar pendientes de mis letras. Lo prefiero a  resultarle indiferente a 90.
-          E: Pues quédate con ese dato, antes de empezar a pensar que es una sóla persona que entra cien veces. Eso podría ser peligroso. Podría rayar en el acoso cibernético.
-          C: Me quedaré con ese dato. ¿Has comprobado cómo la gente se agrupa al calor de las ideas semejantes?
-          E: Lo he comprobado. A la gente le gusta recibir halagos, le gusta que le bailen el agua, no le gusta que le contradigan. A ti tampoco, supongo.
-          C: Estás en un error, no me importa que alguien con autoridad,  que me razone la contrariedad, me contradiga. Soy razonable con las razones.
-          E: Menudo trabalenguas!
       Es que, resulta que el mundo del blog es una especie de mini-editorial, en donde cada cual es su propio redactor jefe y asume la ideología que ha mamado.
No venimos a este espacio a razonar sino a llenarnos de razón. A dar fe de nuestra existencia. A alumbrar frases oscuras. A reafirmarnos con testigos.
-          C: No estoy de acuerdo. Hay blogs dignos de ser leídos. Nada sectarios y muy didácticos. Blogs que no imponen, que insinúan, que enseñan, que deleitan, que razonan. Que piensan. Cierto que hay otros que deleitan, con cierto sesgo. Y algunos sesgados que no deleitan más que a sus acólitos. Son blogs ideológicos. Todos muy dignos, su lectura es libre y voluntaria. 
-          E.- Bueno y tú ¿ a quién buscas convencer?
-          C.- Hace tiempo que conozco que no es posible convencer a nadie, salvo que pienses como él. Quien nace zurdo, difícilmente alcanzará la perfección con la derecha. Es preciso esforzarse mucho y la gente no está dispuesta a hacer esfuerzos. Es más fácil abandonarse suavemente por la pendiente de la comodidad. Ésta es la sociedad de la molicie. Ganar mucho haciendo poco. Al hilo de esto, hace días leía a un escritor con mayúsculas, de esos que aún no han publicado (creo) porque a la gente nos interesan más las insípidas aventuras del mago Potter que algo que nos haga pensar. Es un texto corto, pero intenso que acaba así: “….El bienestar, el equilibrio, la abundancia, nos llevó a la molicie y a la estupidez. Veremos si las dificultades con las que arranca la década producen en nosotros ese cortocircuito necesario que nos lleve, como en otros momentos de la historia, a la inteligencia.” (Antonio Romero).


-          Ego de C: Bien, todo esto que tiene que ver con tus cien lectores?
-          C: Nada, simplemente pensaba en voz alta, buscando tu halago.
-          Ego de C: Pues ya lo tienes: Las palabras en negrilla te han salvado la puesta, gallina!





Orense a tantos de tantos. ( 2 años ha)




miércoles, 26 de febrero de 2014

Desmontando la medida estrella. O no.



Estando de acuerdo en lo fundamental con la medida que acaba de anunciar el Presidente Rajoy a bombo y platillo, mediante la cual los empresarios pagarán 100 euros los 24 primeros meses por un contrato indefinido (?), me gustaría plantear alguna cuestión que podría escaparse entre el vocería ferial de los gritos del presidente. 
Veamos: en el año 2009,  y para los años 2009,2010,2011, prorrogados al  año 2012,2013 y 2014 entró en vigor una disposición adicional, la número 27, a la ley de Renta que permitía a los empresarios con menos de 25 trabajadores y una facturación de menos de 5 millones de euros, es decir, la mayoría de las pequeñas y medianas empresas, reducir sus ganancias un 20%  hasta el 50% de los salarios. Es decir que un empresario que   declarase unos beneficios de 50000 euros y mantuviese o incrementase la plantilla media podría deducirse hasta 10000 euros de su base imponible, lo que podría llegar repercutir en un ahorro de aproximadamente 3800 euros.
Esta disposición, por ser adicional y temporal, pierde su efectividad en el ejercicio 2014 y me surge la pregunta clave: ¿Será prorrogada o desaparecerá?
Si desaparece, el efecto de la tarifa plana anunciada se diluirá y será otra medida propagandística más para acallar a la gran masa, porque los empresarios diligentes saben exactamente qué medidas son efectivas y cuáles humo de paja.

Orense a tantos de tantos.

Después del debate.

lunes, 17 de febrero de 2014

El Pianista del Gran Hotel.




El pianista del Gran Hotel no tiene pelo. Su reluciente testa sobresale por encima del teclado, inclinándose suavemente al ritmo de la música.  Sus dedos acarician  melodiosamente  las teclas paseándose entre ellas  sin apenas esfuerzo  llenando el salón de hermosas melodías. El pianista del Gran Hotel apenas levanta la vista. Agradece al rígido camarero el vaso de agua con un gesto leve y prosigue su peregrinación de canciones que permite viajar a los escasos clientes desde la comodidad de sus butacas  hasta New Orleans pasando por el cálido brasil en un perfecto ensamblaje de sould y samba.   El hombre y la mujer de la mesa de enfrente del pianista alaban  la justicia de la música que suena idéntica  para millonarios que para labradores. Y se imaginan en aquel magno salón, medio vacío ahora, a la clase más favorecida de los años 20 con sus adustos gestos, sus estirados bigotes y sus pipas humeantes, sus mujeres engalanadas debajo de sus amplios sobreros, las faldas rozando las alfombras arábigas y el pianista desgranando idénticas melodías. Imaginan al Marqués de Riestra, el hombre más rico de Galicia por entonces y uno de los más influyentes políticos de España,  ignorando la brillantez de la cabeza del pianista, dos veces brillante, para emprender sus negocios y atar voluntades al capital de sus muchas empresas y actos políticos. El Marqués de Riestra allá en una esquina habla con solemnidad a un grupo de terratenientes que embelesados asienten y el hombre desde el asiento de enfrente del pianista observa cómo varios de los hombres extraen su estilográfica y rubrican en un folio su asentimiento. 


El pianista ahora entona de viva voz una canción “Monna Lisa” y el hombre de enfrente se dedica a la tarea de adivinar la procedencia geográfica del pianista. Por su virtuosismo había intuido que perteneciese a una ciudad del  Este de Europa,  aunque su físico, de tez sonrosada y rostro redondeado,  no lo sugiriese.
De pronto, al notar el arrastre de la “l”, y la nasalidad prolongada de la “n” de Monna, descubrió sin lugar a dudas su procedencia de todo punto impensada. El pianista era portugués con toda seguridad, como Mourinho.  De nuevo su voz sonó cálida en el Gran salón, certificando las impresiones de la pareja de enfrente que  después de pagar su cuenta, se levantó de la mesa con sigilo en busca del descanso en otro hotel más alejado.


Orense a tantos de tantos.

viernes, 31 de enero de 2014

Pepe "O Parranda."



El día que leí en la prensa la noticia no le presté más atención que la que se le concede a un despiste propio de la senectud. Rezaba así: “Octogenario circula en sentido contraria durante 20 km por la a-52. “
La noticia tomó un cariz diferente, más íntimo y cercano, cuando en una visita al pueblo en Navidades , me explicaron quién era el anciano y porqué viajaba a Vigo.
Pepe “O parranda” era el osado conductor. Me caía bien O Parranda, a pesar de las continuas broncas  a que nos sometía en mi adolescencia a causa del fútbol.  Del balón de fútbol, más concretamente.  El campo de fútbol de mi adolescencia era un erial irregular atravesado por un camino que acababa en  casa de Pepe “O Parranda”. Sendas gavias permitían el paso del agua de lluvia que en aquella etapa de mi vida parecía no acabar nunca. Ese obstáculo natural era preciso salvarlo con una patada a seguir y un salto que no siempre acababa en el lugar deseado. A menudo el balón practicando una elipse imprevista entraba en el patio de Pepe, con gran algarabía de las gallinas a la que seguían los gritos del afectado desde el balcón. A menudo se quedaba con el balón teniendo que dar por terminado el partido en ese momento. No obstante lo que más sacaba de sus casillas a Pepe era otra cosa, que jamás estará dispuesto a admitir.
No era un hombre alto, por decirlo sin acritud. Poseía por entonces una moto Guzzi que utilizaba para el trabajo. Estaba orgulloso de su moto, la única del contorno, y le llevaban los demonios que cuando él transitaba por el camino hacia su casa, atravesando el campo de fútbol, continuásemos  jugando con toda tranquilidad obligándole a parar  en algunas ocasiones, teniendo que ladear le moto para poder echar pie a tierra con las consiguientes risas de los futbolistas. A pesar de todo, Pepe me caía bien. También porque era el padre de uno de mis mejores amigos de adolescencia.


Imagino que ese día “O Parranda” se mostraría extrañado  al comprobar el número de conductores que le saludaban con las luces al cruzarse con él.
Lo que más me sorprendió fue el motivo del viaje. ¿Qué hacía un octogenario  viajando con su novia, una moza de 60 años de un pueblo vecino, en dirección a Vigo y dejando a su esposa en casa? Sin duda un motivo importante y de peso. Su novia tenía cita para una reducción de pechos, que los médicos no prescribieron pero que ella consideraba necesario. Parece ser que Pepe se había quejado alguna vez del volumen de aquellas mamas, tal vez rememorando los balones de fútbol que años atrás nos había hurtado. Y ella no quería desaprovechar el ímpetu que a él le proporcionaban aquellas píldoras moradas que periódicamente, obviando las recomendaciones de austeridad de las autoridades sanitarias, le recetaba el médico.
La Guardia Civil de tráfico después de detenerlo le reconvino y Pepe mientras veía como cargaban el coche en la grúa se defendía arguyendo que él nunca había abandonado su derecha y que dejaba espacio suficiente para los que venían de frente.
Aún tuvo los reflejos de dar la dirección de su novia y así pudo entrar con su coche en casa sin que por el momento nadie se enterase del percance.
Días más tarde los hijos preocupados por la merma, injustificable para ellos, del saldo de la cuenta corriente, le ingresaron en el asilo. Cada día los vecinos le ven pasar en dirección al pueblo de su novia.
                                
Orense a tantos de tantos.





miércoles, 15 de enero de 2014

A propósito de Gamonal




D. Manuel Cabezas fue alcalde de Orense desde 1999 a 2007. Un buen alcalde a mi juicio. Dos legislaturas completas y tres cuartos de otra en la que sucumbió a las presiones de sus enemigos del mismo partido, del sector de la boina, delegando sus obligaciones en su amigo Enrique Nóvoa "Poli"
El Sr. Cabezas llegó a la alcaldía llevando entre sus promesas electorales el derribo y posterior traslado del edificio de la izquierda, sede entonces de la policía local, a otra ubicación con el loable fin de despejar la magnífica catedral de Orense, desconocida  tal vez por escondida.


 En sus tres legislaturas no encontró un hueco para cumplir su promesa electoral pero en compensación permitió que se levantase el edificio de la derecha. Un monstruo y un baldón en la conciencia de todos los orensanos. Cuando se supo que se construiría tal adefesio, unas 250 personas se manifestaron en la plazoleta exigiendo su inmediata paralización. Las juras fueron tan fuertes que a todos ponen espanto y al día siguiente 150 personas de nuevo se manifestaron con tal fin. La reunión sirvió para saludar a viejos amigos, aceptar que lo que no puede ser no puede ser y además es imposible y mira quien hace los pisos, tu sobrino trabaja con él y tu cuñado le pone la escayola y un crucifijo de hierro y una bandera con palo. Al día siguiente, a pesar de los informes negativos de todas las asociaciones culturales y del Arte, 50 personas se manifestaron. Y fuéronse y no hubo nada. La vergüenza permanece intacta taponando las escalinatas de la catedral y lo hará por los siglos de los siglos. Cada día me veo obligado a pasar por allí y cada día siento el dolor profundo de no haber podido hacer más por mi ciudad evitando que cada turista o amigo que nos visite se compadezca de la pusilanimidad de los orensanos que tenemos lo que nos merecemos.
Por eso no entiendo los razonamientos que se hacen ahora en torno al barrio de Gamonal en Burgos, que afirman que los vecinos ya sabían que se iba a construir lo que sin duda acabará construyéndose. Promesa electoral, dicen. Como si no estuviesen baratas. Los ciudadanos siempre somos los paganos de todos los errores; si no se cumplen las promesas electorales que nos favorecen, toma. Y si se cumplen las que no nos favorecen, toma también.
En modo alguno soy de fomentar las algaradas, pero hay momentos en que los ciudadanos debemos exigir a los políticos que gobiernen con cordura porque su historial de despropósitos les precede y es alargado.
Y ya es hora de que los políticos se corten, en lenguaje coloquial, y no quieran pasar a la posteridad por encima de los cadáveres de los ciudadanos. Tal vez cuando se formuló la promesa fuese posible la obra, pero cualquier necio sabe que en tiempos de tribulación, no hacer mudanza. Y si la haces has de contar con quien  va a sufragarla. Sencillo. Y útil.


Orense a tantos de tantos.


La hermosísima catedral de Orense. 


El Cristo de las barbas

martes, 7 de enero de 2014

El Arrebato.







La mujer permanece bailando en un ángulo de la sala al ritmo de la música de Arrebato. Da la espalda a los comensales que descansan saboreando el chocolate de madrugada. La mesa  41 está ocupada por una pareja de unos 35 años, él, pantalón crema y camisa negra, se adorna con un collar de serpentinas de colores. Se levanta y sin apenas mover los pies levita por la sala abrazando el aire y llevando de cuando en cuando dos dedos a sus  labios en dirección a la mesa 41. Sus movimientos suaves, armónicos, cadenciosos, le llevan al rincón en donde se encuentra la mujer paya.  Ella acepta el envite y se vuelve hacia él intensificando los movimientos  intentando que parezcan sensuales. El hombre gitano dirige la vista a la mesa 41 e inventa un hermoso quiebro que rodea y esquiva a la mujer paya sin apenas mirarla. Levitando, acariciando el suelo con sus pies y dibujando con sus manos chicuelinas en el aire de la sala se acerca  a la mesa en donde se encuentra la gitana. Intenta que  le siga a la pista pero ella niega con la cabeza; el gitano toma su cara y la besa en los labios, dirigiéndose de nuevo al centro de la sala de baile. La mujer que permanece bailando en el ángulo de la sala, al ritmo de Arrebato, avanza decidida al encuentro del hombre gitano quien dibujando una elipse sobre sí mismo se desmarca de la mujer dirigiéndose  hacia el trío musical que en este momento muda de registro  acallando la voz de Sabina la de el Arrebato. La mujer se esfuerza en hacerse visible contoneándose sensualmente  al ritmo de la música pero el hombre gitano se parapeta tras los músicos ignorándola de nuevo.

La mujer permanece cimbreándose en un ángulo de la sala, dedicando sus movimientos y su mirada al hombre  gitano mientras en la mesa 41 la mujer gitana dirige  miradas a la mujer que baila  que en la mesa 42 parecieron de conmiseración.
La mujer permanece bailando sola en un ángulo de la sala al ritmo de Sabina. Lo suyo duró lo que dura un hielo en un wisky on the rock.
En la mesa 42 se comenta que si la gitana se hubiese levantado tomando a la mujer que baila sola en un ángulo de la sala por los pelos, nadie movería un dedo en su ayuda.

En Orense en la noche de Reyes.