domingo, 21 de abril de 2013

Predicar y dar trigo.






El protagonista de esta historia ya no la recuerda. Yo se la oí contar y la contrasté  a través de varias fuentes.
En los años 50 vivir no era fácil. Para comer tres veces al día había que trabajar la tierra, por lo menos durante doce horas. De sol a sol.
Con dos mil metros de tierra bien cuidada, es más difícil morir de hambre. Siembras unas patatas, cultivas coles, recoges los huevos de las gallinas y si eres un poco más trabajador, mantienes un cerdo que te proporciona lo necesario para subsistir vendiendo los jamones. Con suerte, ya sabemos lo que le pasó a la lechera.
En los años 50 había que trabajar para comer. De sol a sol. Y muchas veces no podías hacerlo tres veces al día. En los últimos cien años se recuerda al menos de cada diez uno de impresionante sequía o de heladas intempestivas o de lluvias torrenciales, que daban al traste con lo plantado. Eran los llamados en Galicia “Os anos da fame”.
En los años 50, a los pueblos de la montaña de Galicia no llegaba el panadero, ni el pescadero. No había GADIS, ni Carrefour. Todo salía de la tierra. Y había que trabajarla, de sol a sol.



El protagonista de esta historia ya no la recuerda. No recuerda que era un perfecto patriota, convencido de las bondades del régimen que defendía a capa y espada; y no recuerda el odio visceral que sentía por toda idea o asomo de comunismo.

Resulta que al protagonista de esta historia, le hicieron por unanimidad alcalde pedáneo del pueblo. Se propuso realizar unas obras necesarias, construir un cementerio y  restaurar el horno en el cual se turnaban los vecinos para elaborar el pan con el trigo propio. El poco dinero que había se acabó muy pronto y se decidió poner a la venta las tierras comunales del pueblo para recaudar y acabar aquellas obras.
El protagonista de esta historia no había leído a Marx, ni a Robert Jacques Tourgot, ni a Keynes ni a ningún otro teórico de la economía. Cuando leemos mucho, cuando oímos teorías varias podemos contaminarnos. No pensamos desde el interior, nos dejamos llevar por sentimientos, actos, aspectos.
Al protagonista de esta historia, que no había leído apenas nada, pero que era hombre responsable se le hizo la noche eterna pensando en la situación que se le presentaba; vender las tierras a un terrateniente que se enriqueciese….o repartirlas entre los convecinos para que subsistiesen. Si hacía lo  segundo ya podía olvidarse de las obras emprendidas.  E hizo lo segundo.
Cuando me lo contó, le hice ver lo acertado de su decisión, a mi juicio, y que había actuado como un auténtico comunista!  El fuego de sus ojos me hizo ver lo obsceno de mi observación. 
Presumo que si el protagonista de esta historia tuviese conocimientos de economía, estuviese moldeado a imagen y semejanza de cualquier teoría, vendería los terrenos y gastaría el dinero. Pero actuó con el corazón, ajeno a toda presión ideológica y pensando únicamente en el bienestar de sus convecinos.  En el fondo no necesitamos más que un poco de tierra para vivir y para descansar eternamente.

En Orense a tantos de tantos.

viernes, 12 de abril de 2013

El fontanero que medía 1,95





                 
   

No neguemos la evidencia, a todos nos ha pasado.
Justo al salir de la cafetería, doscientos metros más adelante unas ligeras punzadas en el bajo vientre te ponen sobre aviso. Ya es tarde para volver atrás, en cualquier momento, en cualquier rincón de aquel jardincillo habrá unos aseos. Pero nunca hay aseos en los jardines. Continúas con la esperanza de encontrar otra cafetería, pero resulta que a pesar de que hay más cafeterías que sinvergüenzas, en ese trayecto que necesitas no hay ninguna. Y sigues, cada vez más acuciado. Te entran ganas de marcar territorio contra aquel abeto de la izquierda, pero no eres un perro, aunque empiezas a sufrir como tal. A quinientos metros divisas tu salvación en forma de luz de neón. Cafetería. Aceleras el paso pero es peor. Las sacudidas son mayores y para evitarlas acortas y aceleras el paso hasta parecer que vas entrenando para marcha atlética. Y por fin entras en la cafetería, tranquilo, disimulando, la cabeza alta como si tuvieses todo el tiempo del mundo y fueses el marido de la Duquesa. Pides un café mientras  te sitúas en el lugar. El camarero te adivina y viene en tu ayuda; al fondo a la derecha. Suspiras aliviado sin saber que ahí empiezan tus males. Sales hacia el fondo a la derecha, digno, tranquilo. Siempre hay dos puertas. En cada una de ellas un símbolo que te dirigirá hacia el lugar que te corresponde según seas macho o hembra. Por cierto que si pone M y H, a donde debo ir a M de macho o a M de mujer?   H de hembra o a H de hombre?

Te darías con un canto en los dientes si apareciese ese símbolo. Pero no, en la puerta, para mayor gloria y jarana del propietario, aparecen estos otros símbolos
                                                   
                


O quizás estos.


   








O estos  otros.


   
       








Con lo fácil que hubiera sido colocar algo claro y definitivo como esto;



   









Al límite de tu resistencia y comprendiendo que no tienes tiempo para disquisiciones, enfilas la primera puerta a la derecha y respiras aliviado al ver el urinario. Taza y urinario, seguridad de funcionario.
Te arrimas con cara de satisfacción , el embalse a punto de desbordar y maldices por lo bajo tu mala suerte. El urinario te da por el ombligo! Tienes que ponerte de puntillas para acertar sin mojar el suelo. Y te acuerdas de la madre del fontanero y de su fornido padre. En lugar de usar un metro, se pegó literalmente a la pared y señaló con tiza justo por donde le salió de allí. Y ese lugar debía estar alto. No puedes volver atrás, el proceso está inevitablemente en marcha, por lo que te elevas sobre tus pies, cual bailarina sin lago y descargas aliviado todo el peso del tiempo en un chorro de oro espumoso que va a parar al borde de la tacita, salpicándote los zapatos. Pero no te importa, con los ojos cerrados, de puntillas, saboreas la sensación de alivio como si te estuviesen aplicando un masaje gratificante en la espalda donde se ha ido ubicar la hernia discal.

Y sales con tal sonrisa de satisfacción que te impide ver que además de los zapatos también te has mojado la pernera del pantalón. Y te acercas al mostrador, tapando con él tu torpeza, mientras lentamente, con fruición saboreas el café que has pedido por compromiso. Y cautivo y amarrado aquello y evacuado el líquido dorado, has conseguido a duras penas tu objetivo final, la guerra ha terminado.

No me lo neguéis, a todos os ha pasado.


En Orense a tantos de tantos.



miércoles, 3 de abril de 2013

Portugal bien vale un peaje.




                                                               
                                                Aveiro y sus moliceiros.

Si resulta que uno es una persona normal, con una vida normal, con amigos normales y alguno virtual, comme il faut,  conduce un coche normal, disfruta de unas costumbres normales, tiene una familia normal, excepción hecha de la mujer y los hijos que son extraordinarios, viste ropa normal, no lleva tatuajes, no fuma, no bebe en exceso, no pasa de 120 en las autopistas, paga normalmente sus impuestos, viaja sin sobresaltos cuando puede, no se pierde habitualmente y no necesita GPS, porqué entonces no acierta en las autopistas de Portugal?

                                    Canal de Aveiro. Moliceiros y saleiros.

- Iste tíduo nao e correto. Voçe tem que ter outro tíduo.
- Sí, aquí tengo otro ticket. Entonces porqué tengo dos tickets?
- Porque voçe trabucouse e no anterior peaxe nao entregou o tíduo e ficou a pasar por "adherentes" nao por o se canle habitual.
- Veamos buen hombre, si una persona normal, como voçe ve que eu son, se cuela en un peaje y no soy el único, algo debe de estar haciendo mal la República Portuguesa.
- Eu concordo con voçe, mais nada podemos faer. Agora vai chegar uma carta e voçe tem que alegar que dispoñía do tíduo, mais por un erro trabucou a saida.
-  Pero yo no me he equivocado de salida, la prueba es que estoy aquí. Mire usted, en España hay corruptos, ex-terroristas, defraudadores, banqueros sin escrúpulos, perroflautas, nacionalistas, Ex-tesoreros millonarios y toda la fauna y flora que usted pueda imaginar. Pero hombre, en las autopistas ponemos unas barreras e impedimos que la gente se vaya sin pagar!
- Pois en Portugal confiamos na intelixencia da xente. Voçe recibirá uma carta; nao deixe de alegar. Boa viaxe.



                                           Catedral de Aveiro


Y entre risas y veras continuamos viaje por el interior de Portugal, ojo avizor no nos saltemos ningún control más y acabemos presos de los hermanos lusitanos y recordando lo que hoy diría Pessoa: " No soy nada, no quiero ser nada, pero conmigo va toda la ilusión de no saltarme ningún peaje.."

En Orense a tantos de tantos.





viernes, 15 de marzo de 2013

Es Pedro Colón Cristóbal Madruga?





Durante años he tenido un sueño recurrente; una y otra vez me encontraba haciendo de nuevo la “mili”  en tierras extremeñas, allí donde la patria me había llamado de mozo, finalizando la década de los setenta.

Por ello, el día que me pasaron aquella llamada, de parte del Capitán de Navío D. Alfonso Philippot a punto estuve de saltar de mi asiento y cuadrarme hasta que comprendí que aquella época pasó y que nada dejé pendiente en ella.

-          Dígame, en qué puedo servirle, contesté eligiendo el verbo con cierta maldad.

Una voz femenina me indicó que no podía ser capitán de navío quien me hablaba, aunque tampoco había que descartarlo.
      
-          Soy la esposa del capitán de Navío Alfonso Philippot. Estamos contactando con las personas más representativas (¿) de cada provincia de las cuatro de Galicia, para hacerles llegar los esfuerzos que mi marido el Capitán Philippot, remarcó con intención, ha llevado a cabo tendentes a estudiar y desentrañar la identidad de Cristóbal Colón, personaje que tan encontrados sentimientos suscita en la mayor parte de la población.


Aquí la timbrada voz femenina, adaptada sin duda a estas lides, realizó una breve pausa, atenta a las evoluciones del estado de ánimo de la persona que tenía al otro lado.
La persona que tenía al otro lado, gallego como seguramente era ella, se agazapó inmóvil intentando averiguar por donde venía el oleaje del navío del Capitán.
Ante el respetuoso silencio de su interlocutor, aquella voz femenina continúo con su bien estudiado discurso:

-          A pesar de cuánto se ha escrito acerca del Almirante, son muy escasos los testimonios que de él tenemos hasta su edad adulta; es aquí, en la edad temprana, en donde radican las claves para conocer su estirpe y su nacimiento.

De nuevo hizo una pausa, tal vez esperando alguna ayuda por mi parte.

-          Y de qué modo puedo ayudar en esa investigación. Mis conocimientos sobre Cristóbal Colón se limitan a saber que las carabelas eran de madera y las velas de tela.



Era la señal que esperaba para sonreír abiertamente y continuar, ya en un tono más cercano, como  saboreando la presa que imaginaba abatir.

-          No se preocupe, ese esfuerzo ya lo ha realizado el Capitán Philippot, recopilando   toda la información necesaria que ha plasmado en un libro que queremos presentarle.

Acabáramos. Eso era. Buscaba financiación para los viajes de su Capitán en busca de los orígenes inciertos del Almirante.
 De todos modos, respeto profundamente que la gente sepa vender su esfuerzo y la persona que me hablaba sin duda sabía cómo hacerlo y sobre todo valoro la capacidad de perseguir una ilusión y vivir de ella.
Llegado a este punto sabía que o debería decir no, o si continuaba tendría que apechugar con las consecuencias y ser colaborador necesario de las investigaciones del Capitán Philippot. Y  dejé  que continuase.

-          El resultado de sus investigaciones  se presenta en una caja decorada con motivos acordes a aquellos tiempos y en papel brillante de máxima calidad, firmado por el autor y personalizado. Dígame, espetó sin esperar respuesta alguna, cómo se llama su señora. Su nombre de usted  ya lo tengo.

-          Y para qué quiere esos datos, me atreví a preguntar.

-          Ah, no se preocupe, es para la dedicatoria.



Ni que decir tiene que mordí el anzuelo con apetito. Acabo de ver hoy el libro y recordé la historia. Realmente es un esfuerzo ímprobo de investigación, que seguramente no le ha devuelto en moneda el esfuerzo realizado, pero que a buen seguro ha proporcionado al escritor intensos años de investigación y descubrimientos.

Por medio de nomenclaturas gallegas, linajes, firmas que van evolucionando, parajes del nuevo mundo nominados del mismo modo que ciertas aldeas de Pontevedra y sobre todo por ciertos hechos acaecidos antes de la fecha del descubrimiento, y por la existencia del apellido Colón en Pontevedra, el escritor llega a la conclusión que Pedro Alvarez de Soutomaior, Pedro Madruga, que a raiz de las revueltas Irmandiña buscó refugio en Portugal e hizo amistad con el Rey Portugués y Cristóbal Colón son la misma persona.



Y yo he contribuido a descubrirlo.

En Orense a tantos de tantos.



http://www.galiciahoxe.com/index.php?idEdicion=1028&idMenu=5&idNoticia=350199

martes, 5 de marzo de 2013

Xantar.



 La feria de Xantar en fotos.


Descansaba desde hace un año este borrador, que ahora publico aprovechando de nuevo la fiesta de Xantar, que comienza hoy día 6 de marzo en Orense y acaba el domingo día 10.




Se ha celebrado en Ourense del 2 al 5 de febrero la XIII Feria de Xantar, que se publicita como  el SALON GALEGO DE GASTRONOMÍA Y TURISMO.

Xantar nació para acercar la gastronomía y el turismo orensanos a las demás regiones de España. A pesar del placer que me produce pasear por sus Stands,  por sus restaurantes de varias regiones de España e incluso del extranjero y degustar sus caldos de las cinco Denominaciones de Origen, me temo que aquel propósito aún está por conseguir; personalmente opino que este Salón Gallego de la Gastronomía y el Turismo, debería celebrarse cada año en un lugar diferente de España para mejor llegar a las gentes de otros lugares y atraerlos a esta olvidada ciudad,  deseosa de ofrecer al visitante cuanto tiene, que es mucho más de lo que pueden ofrecer otros destinos que se han convertido en masivos.
  Presente en cada una de las trece ediciones, no puedo por menos de alabar el buen gusto y la calidad de todos los productos y actividades que se realizan.



La elegancia en el vestir de la mesa.

El Record Guinnes al mayor número de Menús, en Riós.

Nuevos miembros de la Cofradía Chaine des Rotisseurs, entre los que se encuentra A Fraga da Petada


Cofradía francesa de la buena mesa.


Los vinos de Galicia. Puede observarse la difente tonalidad de blanco en la misma cosecha.


La lamprea ahumada

El mojito.



Representación del Concello de A Veiga.

Diferentes tonalidades. En el centro, un mencía joven. A la derecha un mencía con barrica.


El Secretario de la D.O. Monterrey ensalzando sus vinos.



El representante de las Islas Azores, vendiendo patria. No confundir las azafatas del fondo con Blair, Aznar y Bush, nada que ver.


Este año, después de la decepción del año anterior con el Restaurante francés, unos amigos mi esposa y yo acudimos a Castilla León- Puebla de Sanabria. Os dejo el menú.


Croquetitas de boletus
Ensalada de pimientos asados de Los Valles
Morcilla zamorana con cebolleta caramelizada, pasas y piñones
Habones Sanabreses
Sorbete digestivo La Casona
Cuarto de lechaza I.G.P asado al horno
o Chuletón especial de ternera de Sanabria
Pastel casero de crema y chocolate
Vino D. O. Toro.

Precio, 28 euros per cápita.

Una ganga.



Orense a tantos de tantos, feria de Xantar.




domingo, 3 de marzo de 2013

Dar de beber al sediento.







A menudo aparece algún tipo de encuesta que sin ser científica clarifica cuestiones que suelen ser motivo de tertulia en los bares.
En una de ellas se preguntaba a individuos de cualquier condición social  qué denominación de Origen de vinos españoles conocía y la de O Ribeiro saltaba siempre detrás de La Rioja. Efectivamente, O Ribeiro a pesar de ser de las denominaciones de Origen más antiguas y piedra angular de muchas de ellas, es relativamente reciente. No así sus vinos que datan de más de mil años de antigüedad.  Los vinos de Ribadavia fueron de los primeros en exportarse a América y a Inglaterra, hasta que los ingleses, tipos blandos, se declinaron por los dulces Oportos.
En Simancas constan las pruebas de lo que digo. En el juicio de Bobadilla, cuyos legajos se descubrieron recientemente y que se guardan en aquella población Salmantina, se relatan los sinsabores que Cristóbal Colón padeció a cuenta de las “pesquisas” del juez pesquisidor D. Francisco de Bobadilla, a quien los Reyes Católicos habían enviado alarmados por las noticias que llegaban del Nuevo Mundo y que referían injusticias,  mala administración y abusos múltiples de parte del Descubridor de las Américas, tanto con los aborígenes como con los propios cristianos. Dicho juicio recoge el testimonio de 22 testigos que relataron ejecuciones, persecuciones, violaciones, vejaciones y desobediencias varias a las leyes y a los Reyes que las habían promulgado, pero sin duda fue el testimonio de un marinero,  que había viajado con Cristóbal Colón el que  cambió el rumbo del juicio en contra del Almirante al declarar;   “..Estando enfermo el obispo, pidió una arroba o dos de vino porque la ración que le davan era poco para su dolencia, e no ge lo quisieron dar, e lo vio morir e derramar el dicho vino.”(Juicio de Bobadilla, folios XVIII y XIX.)

Sospecho, aunque no me atrevo a confirmarlo, que fue este testimonio el que hizo que Cristóbal Colón hubiese de viajar, con grilletes, a España ocupando el mencionado Francisco de Bobadilla, hombre sencillo y recto de carácter según cuentan testigos presenciales, el virreynado de aquellas tierras.

Y es que se demuestra que es reo de pena mayor quien niegue vino a un cristiano. Y si es Obispo con mayor motivo.

Orense a tantos de tantos.






martes, 12 de febrero de 2013

Sareb ocnab olam






He tardado en hablar del Banco Malo, en la esperanza de que con el tiempo, como les sucede a algunos humanos, se fuese haciendo bueno. En vista de que no ha cambiado ni una miaja la idea que de él siempre he tenido, intentaré explicaros como suelo hacer, con palabras sencillas de hombre de pueblo, qué digo de pueblo, de hombre de aldea, lo que para mí es y será el banco malo.
Un  timo. Eso es. Un tocomocho. Es tan malo que incluso le han puesto un nombre musulmán. SAREB.
Comienza el banco malo por ser un engaño al principio básico contable de partida doble; toda partida del debe ha de tener una correspondiente partida en el haber. Del mismo valor, sin trucos.
Los que os acercáis a los cincuenta y quienes los hemos sobrepasado, recordamos nuestra niñez como un balón de fútbol. Balón que urdíamos con trapos, cuerdas y otros utensilios que daban consistencia a la imaginación. Y recordáis que siempre había un chico rico con un balón impecable que  amenazaba con llevárselo cada vez que le pitábamos falta, falseando con ello toda la reglamentación futbolística. Por tanto, había que aceptar sus empellones sin rechistar. Nunca había penaltis ni expulsiones para el chico rico.
Ocurre algo parecido con el SAREB. Para que fuese posible hemos tenido que mirar hacia otra parte para no ver la bancarrota de las entidades que midieron mal sus inversiones. No pasa nada, nos llevamos la carne caducada a otro congelador...y por arte de magia contable, el banco en ruina ya es solvente. Por arte de magia y por los dineros que D. Estado abona por la carne caducada.
Y pagamos, todos, aquella carne como si fuese ternera. Y uno, en su cenital ingenuidad, piensa que no hay problema; D. Estado Misericordioso acordará una salida digna para aquella carne, alimentando a quienes poseen toda la miseria que la situación les ha regalado. Y me tranquilizo. Y entonces leo que D. Estado busca inversores particulares para el banco malo. Y es ahí cuando pierdo la poca ingenuidad que me queda. Si hay inversores privados, ha de haber beneficios, si los hay quiere decir que aquella carne pasada de fecha ha de venderse a mayor precio del que inicialmente se pagó.  Además de ser una tarea complicada, ya que quien está harto no comprará carne caducada y quien no puede tampoco lo hará, llego a la conclusión de que  o no habrá inversores privados, o si los hubiere, pactarán beneficios, de tal manera que ya me veo sin el dinero que he puesto y sin los beneficios que supone poder contar con una reserva de carne para días de hambruna. Esa carne, que un día fue nuestra, ahora es de ellos. Por un milagro contable.
Desde que surgió la idea del Banco Malo, todas las personas con quienes hablé me comentaban que ahora sí que se podría comprar carne a bajo precio. Y siempre mantuve la misma opinión; se comprará a bajo precio si quien la vende, tiene necesidad de hacerlo. Una vez que esa necesidad ha desaparecido, la especulación se hará cargo. Y jamás bajaron los precios especulando. Y jamás nadie que ha prestado dinero, ha dejado de cobrar por él.

De nuevo el chico rico nos ha empujado y pateado y tenemos que decir que nos hemos caído. Salvo que  queramos quedarnos sin balón.
Me da que tendremos que escotar entre todos para un balón nuevo.

En Orense a tantos de tantos, pateados y contritos.

http://www.elconfidencial.com/tags/temas/banco-malo

sábado, 2 de febrero de 2013

Por qué lo hiciste, Richard Wagner.


                              



No quisiera con mis maledicencias menoscabar el honor del preclaro músico, del genial compositor, pero tampoco quería que pasaran carnavales sin descubrir la cara oculta de este ser único que cometió, y es el que me interesa, al menos un error.

Lo tenía todo. Los libros cuentan y no paran de su innato virtuosismo musical, de su saber vivir, de su capacidad exagerada de saborear la vida, las mujeres,  el vino. Y es este un apartado en el que me quiero detener, por que llamó mi atención en cuanto leí entre los arpegios de Parsifal ocultas loas  a los caldos de Burdeos.

 
El contacto con el vino le fue sumamente productivo a D. Richard, ya que en sus inicios gozó del mecenazgo de un bodeguero de Burdeos, que puso, animado por su esposa Laussot Jessie, la fortuna y la  bodega  de él a la disposición de Wagner, de modo que no tenía  más que bajar las escaleras que daban al sótano de la casa en donde vivía para gozar de los más afamados caldos de la época, mientras tarareaba por lo bajo, Tannhäuser. Es bien conocido que sentía predilección por la AOC Saint Joseph, del Ródano Francés, pero en absoluto le hacía ascos a la de Saint Peray o a cualquier otra de aquellos agraciados pagos; también era aficionado al Cognac y en menor medida al Champagne. La relación de los restos de su bodega, así lo indican, legando más de 300 referencias de vino, que se hacía suministrar por Maison Faure, la misma casa que proveía a las cortes británica y austríaca de la época.


En la ópera Parsifal, que él compuso, el protagonista trata de encontrar el Santo Grial, la copa que San Mateo  dice que Cristo usó en la Última Cena. Es por ello un sarcasmo que fueran las copas las que le hicieron caer en desgracia.
Podía Wagner y él lo sabía, descorchar cualquiera de los caldos que en la casa existían, donados gentilmente por el mecenas antedicho, así como una asignación más que generosa para que se dedicase únicamente a sus composiciones. No era mucho  pedir, por tanto por parte del benefactor, cierto respeto por las copas que él tenía en gran estima. Podría usar cualquiera de las estanterías del salón. Pero no. Don Richard no se conformaba con eso y un día el mecenas le sorprendió bebiendo de las copas de Madame Jessie, lo que le provocó un acceso de ira comprensible que dio con D. Richard fuera de la casa y sin la correspondiente asignación.
Este episodio no tuvo afortunadamente ninguna consecuencia para la historia de la música, ya que por entonces Richard Wagner se había hecho con un interesante mercado al que se uniría muchos años más tarde toda una pléyade de svasticas lideradas por un apuesto soldado de bigotillo.

En Orense a tantos de tantos, bicentenario de D. Richard.






miércoles, 16 de enero de 2013

Enseñar al que no sabe.








Estimado D. Santiago, reverendo padre:

De mano de nuestro común amigo Manuel he recibido el pasado día 10 un sobre a mi nombre y de su parte de usted.
Como quiera que nada me debe y no siendo yo hombre cuya fama merezca sobres, quedé ligeramente perplejo por el presente. No obstante y pensando que se trataría de una petición de donativo para la parroquia que tan dignamente pastorea, sopesé la cartera para adivinar mis posibilidades y sus esperanzas. Mientras tanto abrí el sobre y extraje su contenido; una hoja escrita en inglés y extraída de la Wilkipedia que nada me dijo, por lo que continúe con mis quehaceres. No obstante no me cuadraba que, siendo usted pastor, acostumbrado al pedir, nada me fuese demandado y de nuevo extraje y analicé la cuartilla. Un retrato sombreado de Churchill y un texto, como ya dije en inglés, que aunque quisiera no podría comprender; es proverbial mi ignorancia en materia de lenguas anglosajonas.


 Continué pues con mi trabajo y no me preocupé más del sobre que dejé entre los papeles pendientes de clasificación. Y entonces, de pronto, como una iluminación emanada del Dios al que usted adora, tuve una intuición y recordé. Abrí de nuevo el sobre y allí encontré, debajo de la figura de Churchill y en letra muy pequeña, el motivo de su atención hacia mí. Y recordé la comida que a invitación de nuestro común amigo tuvimos el pasado día 2 del presente mes de enero. Y la conversación que giró en torno a la literatura y a los premios Nobel. Y cómo usted nombró a Churchill como premio Nobel y cómo yo, asno de mí, dudé de la autenticidad de esa información, achacándole al orondo personaje únicamente un Nobel en cosas de Paz. Y recuerdo, ahora lo recuerdo, su mirada entre compasiva y sorprendida. Por ello, debidamente testificado  por mano de nuestro común amigo Manuel, me envía las pruebas palpables de mi ignorancia: Winston Churchill The Nobel Prize in Literatura 1953.
Poco importa al caso que dicho premio fuese o no merecido. Ahí estaba la prueba que conservaré con toda indignidad en el armario de los baldones.

Debido a las molestias que usted se ha tomado para desasnarme y en justa compensación, no puedo por menos que hacer público, con la máxima publicidad de que soy capaz, mi blog, que leen cientos de personas, cinco concretamente, al tiempo que prometo girar noticia a todos los comensales de aquel banquete, a fin de que sean testigos de mi ignorancia y de su caridad cristiana cumpliendo con la obra de misericordia que el Señor le encomendó, de enseñar al que no sabe. 

Quedo de usted afectísimo y nada afectado, que besa su mano.

Y en Orense a tantos de tantos.