A la velocidad que va el mundo, es difícil escribir cinco días más tarde sobre lo que ocurrió cinco días antes sin que el tinglado de la farsa esté pisoteado cuando no derruido.
Pero me arriesgaré a perder lectores enarbolando el "carnet de buen español" sin que ello signifique necesariamente afinidad con el presidente gabacho, padre ideólogico de la cosa.
Todos recordamos la caída en picado de la Bolsa española hace unos pocos días y los comentarios catastróficos acerca de la situación de nuestra economía y cómo se la ha comparado con otras de paises que se ha visto estaban en quiebra técnica. Recordemos también las manifestaciones de los guardianes del trigo españoles hablando de "conspiración".
"Es ridículo comparar a España con Grecia" dice ahora David Brennan, gurú de la economía del Reino Unido.
Si la deuda pública de España es 10 puntos inferior a la del Reino Unido, si el déficit presupuestario es similar, si el sistema bancario es mucho más sólido, si la Agencia de Calificación FITCH, la biblia en verso en calificaciones de riesgo, otorga la máxima calificación positiva, la tripe A, cuando la productividad española ha subido en los últimos meses 3,5 %, debido seguramente a que los trabajadores han puesto las barbas a remojar al ver peladas las del vecino en paro; si ocurre todo esto que son datos contrastados y objetivos, ¿porqué se produce esa desconfianza?
Tengo varias teorías y siempre arriesgo en las teorías. La primera es que no podemos ser los más ligones, los que más nos divertimos, los que tenemos las mujeres más guapas y encima presumir de que crecemos más que el resto de europa, leches, que eso se paga. Nos estaban esperando los maridos de las mujeres feas. Y encima presumiendo de que le quitamos los puntos de sutura al pasar a todo velocidad a Berlusconi por la izquierda en la carrera hacia el podium de los paises con más P.I.B.
Otro motivo podría ser la desconfianza en nuestros gobernantes, convengamos que Zapatero no es Berlusconi ni Sarkozy y mucho menos Angela Merkel.
Pero todo esto no basta para justificar tanto resquemor, por lo que tendremos que buscar razones de más peso. Razones extrictamente económicas. Veamos.
Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía dice: "Los especuladores siempre buscan el punto más débil. Lo que están haciendo es una versión de lo que hicieron en Hong-Kong en 1997-98 (1). Europa debe quemar a los especuladores"
Entiendo que se refiere a "quemar" en sentido económico-fiscal. En eso se basa Blanquiño para decir que "no quieren que se regule..". Regular casi siempre significa pasar por caja y poner trabas a la libre actuación de los grupos de presión que mueven a su antojo los valores más débiles.
Pero sigamos escuchando al premio Nobel: "Los ataques especulativos (sic) constituyen un problema real, porque si los tipos de interés suben, esto aumenta los déficits porque uno tiene que pagar sus intereses y eso puede desencadenar un círculo vicioso que afecte a la confianza"
Se equivoca por tanto Blanquiño cuando dice lo que dice?
A mi juicio sí, por dos motivos: a todos nos han tirado chinitas desde el pupitre de atrás y no hemos ido corriendo a chivarnos a la profe. Esperamos a salir y ajustamos cuentas.
Segundo, las especulaciones han existido siempre y no van en contra de ningún presidente sino a favor de ganar más. De la manera que sea, es la guerra.
¿ No tendrá nada que ver todo esto con el hecho de que estuvieramos en vísperas de que España presente y lance su Deuda Pública, de la que los paises vecinos son interesados compradores?
(1) Sus dirigentes atajaron el ataque subiendo el interés de su deuda Pública y los intereses del dinero.

