viernes, 30 de octubre de 2009

Malhaya!

Pero por Cristo bendito!
qué poca sangre en el cuerpo!
¿Cómo echas a correr,
perdiendo todo lo fecho.?

No ves acaso, zagal,
que la lectura es propicia,
que levanta la moral
incluso de una novicia..?

Tengo de darte un consejo
como si fuera tu padre
Si te ves alguna vez
en un parecido trance
no dejes que te distraigan,
que no te perturbe naide!
Mírale fijo a los ojos
de su boca absorbe el aire!
porque una dama perdona
solamente un desaire
mas al segundo,muchacho
!da por perdido el lance!

Cuando la tengas bien cerca
la miras sus ojos pares
posa tus labios en ellos
!no me parezcas cobarde!
y aunque te tiemblen las piernas
sigue, sigue, no te pares!

(Si te paras, acabose!
Enseguida se rehacen.)


Otro día seguiremos,

con Rosita no se sabe
Es muchacha en sazón
estudiaré sus modales.

R.

jueves, 29 de octubre de 2009

Segundo mes.


Como he dicho, después de aquello las cosas no fueron tan sencillas. Don Benigno me marcaba estrechamente y en donde quiera que estuviese, sentía en mi espalda sus ojos de buho adormecido, dicho sea sin ninguna aninadversión, pobre cura.
Y digo , pobre cura porque hubo un momento en que llegué a sentir lástima por su obstinación en oponerse al curso normal de la naturaleza; es como si intentara que el aire no corriese, que las olas no rompiesen   abruptamente contra el acantilado. Y sentí más lástima cuando conocí un poco mejor a su sobrina, a la que yo había calculado doce años y en realidad había cumplido los trece. Hay una pequeña diferencia como se encargó de demostrarme meses más tarde. Esa niña era el mismo demonio. Cuanto  más la recriminaba Don Benigno, amenazándola incluso con devolverla a la ciudad de donde había salido si la veía conmigo, más me buscaba y con mejores artimañas se apañaba para comprometerme. Sobre todo después de las comidas, en que el cura se quedaba traspuesto y habiendo previamente intentado en todas las maneras posibles estirar su pierna para rozarme con ella. Creedme si os digo que yo era un angelito. Creedme también  si os digo que no sé lo que pretendía jugando con los espaguetis en su boca, deslizándolos a dentro y a fuera mientras me miraba con esa sonrisa que años más tarde he visto en mujeres fatales (en el cine).  Para mí que esta niña no estaba bautizada y si lo estaba, el agua no había sido bendecida.
Recuerdo sobre todo aquella tarde en que Rosita estuvo especialmente solícita con su tío en la comida, sirviéndole generosamente el vino que abundaba en la casa. Insistió en que le sentaba bien y que no sé que médico de su ciudad había dicho en casa de sus padres que el vino era una medicina para el alma; Don Benigno estaba predispuesto a creerla y bebió para salvar su alma, sin saber que bebiendo, estaba a punto de condenar la mía; porque en cuanto se levantó de la mesa y se sentó en su sofá preferido, los ronquidos los oyeron incluso los muertos del cementerio que estaba al lado de la casa consistorial. Los hubieran oido igualmente si estuviese alejada. Y Rosita  pasó al ataque. Me agarró de la mano y me arrastró entre risas al otro lado de la casa  con gran crujido de las maderas que pisábamos y con gran alarma mía que no sabía si debería temer más a que don Benigno se despertase o a que Rosita le diera por ...lo que le diera.
Pero ya sabéis como son estas cosas, con el corazón a mil, seguía a aquel demonio a donde me llevara. Y fue por fortuna, a la biblioteca. Me soltó, se subío a una escalerilla de tres peldaños y tomó un libro del estante y entre risas me dijo..."toma leemelo.." Leí el título: El Decamerón.
-Tengo que leerlo todo..?
- No, hombre, lee la página 214. Habla del demonio!
!!Os lo dije!,..¿nos os lo dije??  esta niña es el demonio o fruto de alguno de sus encuentros con alguna meretriz!
Leí la página que me indicó (hubiera leido el libro entero de una tacada, si me lo hubiera pedido ...!.hombres...!). Se trataba de la historia de una doncella que servía en casa de un cura y un día este la llamó para instruirla en la tarea de aprender a "introducir el demonio en el infierno." Enseguida oí las risitas de Rosita.¿sabes lo que quiere decir eso exactamente?. Parecía imbécil, no lo sabía. No obstante  fuí haciéndome una idea a medida que iba leyendo..de cuando en  cuando levantaba la vista del libro para mirar a la niña...¿Niña?  Aquello parecía una caldera en ebullición, me miraba con una sonrisa tan rara que me dió miedo...miraba mi cara y después miraba...mis....pantalones.....en una ocasión incluso llegó a ponerse tan cerca de mí que su cara me impedía seguir leyendo...fue justo cuando su mano se metía en mi bolsillo que oimos las campanas de la Iglesia tocar a arrebato. Ya sabéis, los designios del Señor son inexcrutables...La voz de Don Benigno retumbaba en toda la casa pronunciando el nombre de Rosita, al tiempo que con una mano sujetaba la cuerda que tañía la campana. No había ningún fuego, simplemente el cura presintió el peligro y echó mano de lo que tenía. Al verme, sus ojos inyectados en sangre se dirigieron a mí como si hubiera visto al mismo Lucifer. ¿Dónde la tienes? Maldito seas, si le has tocado un pelo, haré llover sobre tí fuego y azúfre, malnacido..¿Donde está Rosita?
La voz de Rosita se escuchó enseguida, angelical, como si acabase de levantarse de la siesta. Aquí, tiito...estábamos en la Biblioteca, leyendo.
Por una vez la mentira era  la verdad y aplacó  someramente los ánimos del cura que mirándome con ira, dijo que ya hablaríamos.

Ese día comprendí varias cosas, pero sobre todo una: temer a las mujeres angelicales tanto como a Don Benigno.

Y me dispuse a sacarle provecho a la situación.

Pero eso ya será otra historia.


martes, 27 de octubre de 2009

Malhaya!

He leido asombrado
desde mi tumba macabra
lo que escribe este mancebo
y para mí que desbarra...

Cómo es posible, muchacho,
que estando con una dama..
venga un cura desquiciado
aunque lleve una sotana
y te asuste con sus gritos
y te aleje de la cama?

!Que clase de hombre eres,
qué sangre, qué pocas ganas!
¿cómo es posible, pardiez,
que no hincases la peana?

(Perdón, me dicen de al lado,
de la tumba con cruz blanca,
que eres doncel y muy joven
un imberbe soplagaitas..)

Te pido excusas sentado,
ya que las fuerzas me fallan
pues llevo siglos tumbado
por culpa de una estocada
Soy Ramiro de Dospechos,
el mismo que viste y calza..
y prometo vigilarte...
hasta que cates dos damas....

domingo, 25 de octubre de 2009

El secreto.


EL MISTERIO DE MI VIRGINIDAD


Mi virginidad es un milagro. Sobre todo teniendo en cuenta la precocidad de mis instintos sexuales. A los 11 años me echaron de la escuela por intentar verle las bragas a la maestra; se me caían toda clase de objetos y al agacharme para recogerlos quedaba mirando durante minutos por debajo de la mesa intentando ver sus piernas cruzadas, rezando al señor (ahora sé de donde proviene mi religiosidad..) para que las descruzase.
Me requisaron todos los objetos del pupitre, y me ataron  a él el lápiz para que no se me cayera, por lo que un día que venía Dña Virtudes, la maestra, con una falda por las rodillas que a mí me pareció pecaminosa no pude resistirme y volqué el pupitre con el consiguiente estrépito y guasa de la clase. Aquello fue la gota que colmó el vaso; llamaron al párroco que también era el director, quién me acosó a preguntas (y alguna que otra leche, a mano abierta) y he de decir que me defendí bastante bien, sin soltar prenda, hasta aquella frase maldita que me condenó….”Le juro, don Benigno, que no le pude ver las bragas, no las llevaba”

El cura bramó y después de calmado mandó llamar a mis padres prometiéndoles que si me dejaban de su mano, haría de mí un hombre de provecho. Como era lógico, en aquellos tiempos, mis padres no sólo aceptaron sino que besaron la mano de don Benigno con reconocido agradecimiento dejándome bajo su tutela, de lo que estoy seguro se arrepintió sobradamente.

El primer mes todo fue de maravilla, le ayudaba en los quehaceres religiosos, le preparaba el vino y las hostias para la misa y de paso cataba el moscatel de Chipiona que con tanto celo guardaba el cura.
Pero llegó el segundo mes y con él también llegó de vacaciones a la casa parroquial su sobrina Rosita, una preciosa (al menos a mí me lo parecía, pero he de añadir que mi ansia hacía flaquear mi ponderación) niña de doce años.

Un día que el cura se encontraba en otro pueblo y yo tenía que ayudarle en los sagrados oficios, llegué a su casa anticipadamente, con lo que al poco rato Rosita y yo estábamos jugando a los médicos en el salón justo cuando se presentó de improviso don Benigno..Por su mirada y la expresión de sus ojos pude comprobar que no se esperaba lo que estaba viendo. Nunca supe porqué le dio tanta importancia a un simple juego…yo le pedí a Rosita ser oculista, para mirarle a los ojos, pero ella insistió en que fuese ginecólogo…¿qué podía hacer yo? Sabido es que las mujeres siempre se salen con la suya..



Después de aquello, las cosas fueron más difíciles, pero eso ya es otra historia.

Orense a TT.








jueves, 22 de octubre de 2009

Cifras


A veces no nos paramos a pensar en la magnitud de las cifras, acostumbrados como estamos a oir hablar de millones por todas partes, por eso quiero hoy hacer un somero análisis de algunas cifras escalofriantes. No voy a entrar esta vez a juzgar el fondo de la cuestión, me  reservo ese derecho para cuando lo crea conveniente. Simplemente reduciré las cifras a su valor, tal como hacíamos en el cole.
Como recordaréis, el Gobierno ha puesto a disposición de la banca un fondo de 30.000 millones de euros, ampliables hasta 50.000. Se trataba de que los bancos pudieran venderle al contribuyente sus activos tóxicos, es decir, las operaciones financieras en las que habían metido la pata y que les dejaron sin liquidez.
Al oir tal cantidad nos quedamos fríos, pero seguramente el calor irá subiendo a medida que nos percatemos de la realidad. ¿Cuánto son en verdad 30.000 millones de euros? Pues convertidas en pesetas, aproximandamente CINCO BILLONES. Vaya, lo hemos complicado. ¿Y cuanto son CINCO  BILLONES?
Bien, acordemos que la media de España de  un piso de 65 metros cuadrados, está en 130.000 euros. Ya sé que en Madrid por ese dinero no se compra ni una plaza en un cajero automático, pero seamos condescendientes y aceptémoslo. Pues el Gobierno ha entregado a la banca nada menos que 230.769 pisos de 65 metros, que suponiendo que cada uno de ellos contiene a tres personas, equivale a una poblacion de 692.308 habitantes. Reduciendo más, tenemos que ha entregado el equivalente a los pisos que hay en una  ciudad como Zaragoza, la quinta de España que tiene 666.129 habitantes (Google dixit).
No vengo ahora a discutir si es poco o es mucho. Es lo que es. Una burrada!
Los banqueros, que si se distinguen por algo es por su vista para los negocios, rápidamente han decidido invertir ese dinero jubilando a sus ex- consejeros con indemnizaciones millonarias, al tiempo que para paliar la crisis, subieron el sueldo de sus ejecutivos en un 15% con el fin de que dispusieran de más recursos y gastaran más. Comprenderán que para el sector de la construcción no es lo mismo vender un chalet de lujo por seis millones de euros que un pisillo por 300.000.
Ya sabemos que la operación no tuvo éxito y seguimos en profunda crisis, pero fue por verdadera mala suerte, la idea prometía.

De todos modos, en cuanto la banca pre-jubile a 20.000 directivos más y estos paguen el  43% de I.R.P.F habremos compensado el fondo que les prestamos.


Orense a tantos de tantos.

"Todo esto te daré, si postrándote, me adoras"


P.D. Es de justicia mencionar a Enric Gonzalez  de El Pais, que me ha dado la idea de este post y algunas frases. Zenquiu.

miércoles, 21 de octubre de 2009

A quien pueda interesar.

Seguramente crees que vales poco. O que vales menos que los demás. Eso es porque no sabes lo poco que valen los demás. Ponlo en positivo; es porque no sabes lo que vales.Tendemos a revalorizar lo que vemos y desconocemos mientras devaluamos lo que conocemos y somos. Mírate, díte a ti misma que vales tanto como la que más, vive la vida pensando que nadie tiene derecho a menospreciarte y apreciáte porque la gente huele las debilidades y si se percata de que no te valoras te vampirizarán. Si tienes respeto por tí misma, todos te respetarán.
Vales mucho, creételo!



Orense a tantos de tantos.

martes, 20 de octubre de 2009

Corazón, corazón.

El ser gallego no es garantía de discrección. Debería serlo, ya que presumimos de humildes, de sencillos, de gente trabajadora y subyugada desde tiempos inmemoriales. Pero con tipos como éste a que voy a referirme, nuestra fama tardará en recuperarse. Bien es cierto que su trabajo no le ayuda en nada, sus patrones alientan la indiscrección cuando no la apoyan abiertamente y la financian; me estoy referiendo a las cadenas de televisión que le pagan a D. Jesús Mariñas por ser indiscreto. Contra ellas descargaré mi ira, aunque bien poco les va a importar...ahí me las den todas, dirán. De cualquier modo despotricaré que es mi derecho al pataleo. ¿Cómo es posible que después de la terrible indiscrección cometida por dicho periodista, desvelando sus aventuras sexuales con otra persona, faltando a la más mínima ética, tanto profesional como personal la pregunta que se les ocurra (la he visto ayer tarde mientra tomaba café, me suben la tensión esos programas) poner en pantalla para que los televidentes participen sea....¿quién de los dos miente? Por el amor de Dios, no sería mejor la siguiente pregunta...¿Jesús Mariñas es un charlatán de barrio o por el contrario es un individuo de poco fiar que te la mete por detrás en cuanto te descuidas?
Dicho todo ello desde cualquier punto de vista, ya sea  ético o sexual.


Orense a tantos de tantos.

    Entre la gente gallega, siempre puede haber alguna castaña.

domingo, 18 de octubre de 2009

El Trabajo.

La estaba aguardando.


En nuestra última conversación había quedado todo pactado. Después de numerosas llamadas, de paciencia infinita por mi parte, había aceptado por fin quedar conmigo.
No resultó fácil, era mi primer trabajo y temía haber sido demasiado brusco con ella.
Pero la estaba esperando muy cerca de su comercio,(“no demasiado cerca, no quiero que vean tu coche..”)
Poco antes de la hora pactada, aparqué en el lugar en donde ella me había indicado; no quería llevarle la contraria y que mis planes se fuesen al traste, con lo que me costó convencerla.

Miré el reloj y un sudor frío recorrió mi espalda...¿valdría yo para esto..? Siempre me había considerado un tipo duro, aunque tierno, no es contradicción, creo. Para ser la primera vez, había tenido mucha suerte, ella era una mujer con mas experiencia que yo y por tanto, digamos que más difícil de manejar que las mujeres de mi edad. Y muy bella.Ya se, no he hablado de mi edad.
Pongamos que esto sucede un año después de mi Licenciatura en Económicas, que de momento de poco me ha valido y es por ello que tengo que recurrir a cualquier trabajo que se me ofrezca. Como este que me ocupa. Era una especie de desafío a mí mismo¿Valdría para esto..?
Empiezo a dudarlo. Pero ya que he llegado hasta aquí, continuaré!
A pesar de las numerosas conversaciones telefónicas solo nos habíamos visto en una ocasión en su negocio y apenas pude hablarle; me hizo señas inequívocas de que no entrase, ya que había gente, señalando el teléfono. No acerté a comprender si quería que la llamase o que ella me llamaría, pero ante la duda, la mas puntiaguda, decía mi amigo. Bien, la llamaría, tal vez fuese mejor así, que no nos viéramos demasiado, resultaría mas fácil; sin embargo no dejé de admirar su belleza de mujer en plenitud, recatada , que es una forma de ser sensual y sabiéndose bella, sabiendo lo que quiere y sabiendo lo que quieren de ella.

No acertaba a comprender que demonios hacía yo allí. A simple vista no parecía mujer que tuviese problemas de esa índole. Pero tampoco sabía yo demasiado de mujeres ni de problemas, habrá que reconocerlo. Jamás había tenido que ganarme la vida hasta ahora.
Me alejé de la puerta y de nuevo aquel pensamiento me asaltó. Lo deseché rápidamente. Lo haré, me respondí a mi mismo. Es mi trabajo.
Me encontré sentado en el asiento de mi coche y por un momento no sabía exactamente que hacía allí, pero en seguida volví a la realidad al mirar por el retrovisor y verla aparecer dentro de un suave vestido, que resaltaba sus formas de mujer madura, en sazón.
Pasó al lado y mis ojos la seguieron con admiración sin perder de vista ni uno de sus movimientos; ni siquiera aquel que hizo con su mano, justo al pasar al lado de la rueda delantera del coche, dejando caer un diminuto objeto al suelo. No pude menos de sonreir al ver aquella figura que caminaba orgullosa y que estando a punto de claudicar, no perdía ni una pizca de su serena belleza. Recordaba las lecciones teóricas antes de aceptar el trabajo.
“Es importante que el cliente no se sienta humillado.”
No era mi intención humillarla, emplearía toda mi sabiduría y buen hacer en el trabajo. Tal vez me lo agradeciese en futuras ocasiones, me dije sonriendo.
Abrí la puerta del coche sin dejar de admirarla y recogí el papel que había dejado caer, lo leí: “ A las 8 en la cafetería del Hotel Bosque, no traigas tu coche o me iré.”
Por fin sabría si valía para este trabajo. De pronto me dí cuenta de que faltaban cuatro horas para la cita y no tenía otro coche. La empresa me había proporcionado este, adecuado para el trabajo que tenía que desempeñar.
Decidí hablar con ella, no podía permitir que jugase conmigo, por muy señora que fuese.
Esperé a que abriese la puerta y entrase. Marqué el número y oí su voz

- Dígame..

- Disculpa.  Habíamos quedado a las 4.

- Comprenderás que no puedo arriesgarme a que entre ningún cliente estando tu aquí.

- Supuse que los clientes no vendrían hasta las 5 que es cuando deberías abrir, respondí.¿no crees que una hora sea suficiente..?

Noté como al otro lado la respiración se hacía mas agitada, se notaba nerviosa.

Después de unos segundos que me parecieron eternos oí al otro lado del auricular....”está bien, deja el coche ahí y ven, tendré todo preparado”
La sangre se me agolpó en la cabeza, un tic-tac sonó en mi cerebro, la adrenalina subió por todo mi cuerpo y pensé de una vez por todas que valía para esto.

Cerré la puerta del coche y me dirigí hacia la tienda a buen paso, pero sin precipitarme, tenia que disimular mi ansiedad, parecer profesional.

No hizo falta llamar, me estaba aguardando tan bella como la había imaginado.

- Solo dos cosas, me dijo nada más verme.
- Por supuesto, respondí, lo que digas.
- Mi marido nunca ha de saberlo, susurro ella a media voz.

Me inspiro ternura.
- Descuida, nuestra empresa es seria y discreta, respondí con aquel aire profesional que me pedí a mi mismo.
- ¿Alguna otra cosa,? Pregunté por ser amable.
- Si. No quiero volver a verte más delante de mi puerta, dijo con aire enojado.
- Por lo primero respondo, dije mirándola a los ojos. Lo segundo depende de tí, dije con una sonrisa que en seguida me pareció odiosa y pedí disculpas.
Acompáñame, dijo.
Entramos en una trastienda y de un cajón saco un fajo de billetes que contó delante de mi. Me los entregó.
- Es lo acordado, dijo ella.
- Así es, dije introduciéndolos en el bolsillo interior de la chaqueta negra.



Salimos de la trastienda.
Le tendí la mano y salí con expresión satisfecha por el trabajo bien hecho.
Ya podía decir que valía para esto.

Ya era cobrador del Frac.


Con el dinero de mi primer trabajo me hice un viajecito a Rodas.

viernes, 16 de octubre de 2009

El Patrimonio de los Políticos.

Esta mañana me he levantado optimista. Resulta que soy más rico que la gran mayoría de nuestros ministros y de paso se me ha caido un prejuicio. Siempre pensé que los políticos no tenían vida privada y que su sueldo estaba bien merecido aunque sólo fuese por ese motivo. Pero las cuentas no me cuadran. Vale que Dña Viviana Aido tenga un patrimonio de 39000 euros, esto es, un garajito pequeño, puesto que acaba de llegar…Pero por dios, me asalta una pregunta..¿Qué ha hecho hasta ahora..? Cuál es el curriculum que exhibe, cuáles los méritos  que le han visto para llegar a donde ha llegado? ¿Nunca ha trabajado? ¿Se lo ha pulido todo.? Si se lo ha pulido, bravo por ella, es joven.  (Si nunca ha trabajado, bravo por ella quién pudiera!)

Pero parémonos en otro caso que no comprendo y que ha hecho que me replantee lo de la vida privada de los políticos. Chaves.

Por todos los dioses, ¿lleva mil años gobernando y sólo ha conseguido ahorrar 68.964 euros? Se ha pulido todo el dineral que ha ganado? Si es así se me ocurren tres motivos:

A) Tiene muchos hijos.
B) Se ha pegado una vida padre.
C) Ha invertido mal y lo ha perdido.

Si es lo primero, que se le va hacer, por los hijos se roba, se mata e incluso se mete uno a político.

Pero si es lo segundo.¿Cuándo trabaja, si está todo el día de juerga? Porque hay que correrse juergas para acabar sin un duro a los 60 años después de haber estado manejando, gobernando, mandando.

Pero puede ser lo tercero y entonces si que no. No.
¿Cómo nos vamos a fiar de alguien que lleva toda la vida trabajando y no ha conseguido ahorrar ni para un garaje en la Castellana? Por dios, en qué manos estamos? ¿Cómo pretende sacar adelante un ministerio?

Me he negado a seguir indagando, porque estoy algo ocupado y no se merecen mis esfuerzos.

Volveré sobre este tema que da mucho juego.

De todos modos, quería decirlo, me siento mejor pensando que he sido más prudente y más productivo que el 90 % de nuestros ministros. Cosa fácil por otra parte.

Orense a tantos de tantos.


                                El falo de Dionisos.Alguien le tenía envidia.