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Hace tres años, los bancos disponían de abundante moneda para prestar, incluso por encima de lo que les era solicitado. De repente, el dinero ha desaparecido como desaparecen los cuernos del caracol, sensibles a los toqueteos. No hay caja ni para pagar el alumbrado público, que por otra parte no hace falta a partir de ciertas horas de la madrugada.
¿A donde ha ido a parar el dinero que repartían los bancos a manos llenas? A mí no me miréis, yo no lo tengo.
Se lee a menudo que existe en España en torno a un 20% de economía sumergida. Según mis cálculos eso se aproxima mucho al numero de parados contabilizados por el gobierno. Asunto arreglado entonces, se elimina la economía sumergida y eliminado el problema del paro. La economía sumergida no hace desaparecer el dinero, simplemente lo hace desaparecer de las arcas del estado, pero la compra hay que hacerla, por lo tanto el Sr. Carrefour se encarga de blanquearlo. Eso espero. No hay dinero negro, lo negro es no tener dinero.
La cosa, por tanto, no parece tan sencilla. O no es tan sencilla o todos los gobiernos han sido consentidores de la burla. Pueden darse multitud de variables en torno a la economía sumergida, pero me estoy desviando de lo que quiero decir realmente. Y lo que quiero decir, es que al amparo de la economía sumergida, me temo que se está preparando una amnistía fiscal más o menos encubierta. La amnistía fiscal es una solución que incomoda a casi todos. Al Gobierno porque es la constatación de su fracaso en el deber de vigilar, controlar y exigir la contribución de todos los ciudadanos en proporción a su poder adquisitivo. Y sienta un precedente peligroso. Incomoda también al contribuyente fiel porque ve como en el esfuerzo de sostener el estado de bienestar, no está acompañado de todos los ciudadanos por igual y se cabrea, con toda la razón, añado. Sólo favorece al defraudador que de nuevo, no es la primera vez, no será la última, se ha saltado a la torera las normas y nos hace aparecer a los que contribuimos como auténticos panolis. Es por eso que, de alguna manera, sin nombrarla, el gobierno, eso me dicen mis fuentes en el Consejo de Ministros, ante el miedo a plantear de frente una amnistía fiscal, buscará aflorar el dinero de la única manera posible: con promesas de no beligerancia..
Otra vez tenéis suerte, bandidos.
Orense a tantos de tantos