viernes, 8 de enero de 2010

Segundo mes (y ventiún días)



                                                        LA CITA (II).
Mientras corría hacia la casa consistorial-siempre corría, pasé mi infancia corriendo, físicamente-, algo como un martillo pilón golpeaba mis sienes haciendo que el corazón golpease mi pecho exigido a tope por la fuerza de mis pensamientos. Bueno, digamos mejor por la clase y el color de ellos.
Heme aquí a mis trece años por cumplir, zarandeado por las cuerdas de una niña manejándome a su antojo y disponiendo de mi tiempo.
Me paré sudando y me dí cuenta de que eran muy cerca de las dos recordando lo que siempre me decía el cura: “a las dos comemos nos..”; y claro, yo tenía que poner la mesa. El miedo a Rosita se disipó dando paso al terror a los exabruptos de D. Benigno, aunque bien es cierto que llegados los momentos de máxima tensión, el ser humano desarrolla mecanismos de defensa y piensa “que sea lo que dios quiera..” …y dios no podía ser tan cruel. Pero esos pensamientos valen para cuando conoces a qué clase de hechos te enfrentas; en el caso de Rosita, os lo confieso, no tenía la menor idea.
Lo más cerca que había estado de una mujer había sido el año pasado cuando mi madre se puso enferma y una amiga de un pueblo cercano vino para cuidarla. En aquel entonces la solidaridad era el mayor activo de las personas y no quiero hacer más comentarios. Dormía en nuestra casa, como era lógico y aunque no fuese muy lógico, dormía conmigo porque no había ninguna otra cama en la casa. Ahora que lo pienso me levantaba por las mañanas bastante desasosegado. La mujer de unos 40 años, por las noches se quejaba del frío y me hacía acurrucar contra ella. Dormía con un amplio camisón de lino que le llegaba a los pies y que dejaba al descubierto los sobacos por ser de tiras y no llevar mangas. Yo estaba dispuesto a averiguar porqué la naturaleza era tan caprichosa, dotando a las mujeres de bello únicamente en ciertas partes. Averigüé rápidamente el porqué en los sobacos, sin duda era para tapar la roña acumulada. Ya os he comentado en algún sitio que el agua por aquel entonces no brotaba del grifo. Y el bello en otros lugares, sin duda era para hacerlos más inaccesible o tal vez más misteriosos. ¿Jugaba el Creador con el misterio para perpetuar la especie? No lo descartéis.
Sea como fuere, estaba dispuesto a averiguar si todo el monte era orégano. Una noche, mientras Asunción dormía apaciblemente, dejé caer casualmente mi mano justo en la parte que la naturaleza intentaba ocultar con un erizado y sedoso bello, que imaginé negro.
Asunción seguía con su ritmo acompasado de respiración, por lo que me atreví a explorar con mis dedos aquella maraña. Y entonces noté como el Señor castigaba mi osadía con un dolorcillo en las partes pudendas, pero en lugar de que ese castigo sirviese para ceder en mi exploración, me llevaba a proseguir con más ahínco, notando cada vez más presión en las partes que antes mencioné. Por un momento no oía la respiración de Asunción y me asusté y levanté la mano esperando volver oírla . Pasaron varios segundos hasta que sentí una mano sobre la mía que me guiaba recorriendo el camino que había abandonado. Una vez sentí de nuevo la sedosa caricia del bello, volví a oir la respiración de la mujer y seguí explorando con mis dedos y jugueteando entre los rizos. Y ocurrió una cosa que a mí entonces me pareció curiosa; cuanto más deprisa jugueteaba, más rápida era la respiración de Asun; se notaba que mis dedos la relajaban tanto que se dormía más profundamente!
Entonces oí unos grititos y me asusté y me di la vuelta con rapidez, pero los grititos no cesaron, sino que noté unos leves estertores y cómo Asunción tomaba una posición fetal moviéndose acompasadamente sin poder determinar si lloraba o tiritaba por el frío.
Sólo recuerdo una sensación parecida a la que notaba en este momento pensando en Rosita y unos latidos tan sonoros que se podían oir sin necesidad de acercar la oreja al pecho.

Y proseguí mi carrera hacia la casa consistorial pensando..”que sea lo que dios quiera..”



Orense a tantos de tantos.


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16 comentarios:

  1. Un jugoso relato, muy bien contado!!
    (como hace poco que he llegado tengo que buscar la cita I... )

    Besos desde el abismo

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  2. Entonces, si lo deseas, comienza por el principio, no sé si querrás perder tres minutos, pero entenderás algo...

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  3. Plas!!! Plass!!! Plasss!!!... Cada día me gusta más esta historia y como te recreas en ciertos escabrosos detalles a los que mi retorcida imaginación amplía hasta límites insospechados hasta por mí. De nuevo te felicito por tu descriptiva, ahora que lo pienso, creo que no te habia felicitado antes, pero en fin eso es lo de menos.

    Besos artista

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  4. Excelente Cesar.
    Un relato magnifico y muy bien relatado.
    Las imágenes muy bien definidas

    Besos

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  5. Ay, chicas, que me perdéis...No os preocupéis por las felicitaciones, simplemente construyo cabañas sin importarme demasiado que sean resistentes...son para un fin de semana. Soy consciente de que no incorporan materiales de lujo, pero a mí me sirven para huir un rato del mundanal ruido. Pero me agrada vuestra visita y en el interior siempre habrá una taza de café y un licor de moras al que incorporaré limón de acuerdo a una receta recién adquirida...

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  6. Vale, no te felicito, no quiero que te pierdas y me quede sin mi relato. Sigues dejandome con las ganas...ainsss!!

    Un beso

    Ram

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  7. Ay, Ram.....se cruzan nuestros cables...

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  8. Buen relato de tus inicios, feliz fin de semana

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  9. Pasó el fin de semana, pero te deseo una excelente semana que entra, Aurora!

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  10. esto.....veamos...si te digo lo bien q lo haces no te abrochara la camisa...demasiadas aduladoras...te lo dije..jaja...pero como me has llamado algo q no soy entre por segunda vez a leer el ultimo relato...y solo se me ocurre una cosa...joerrrrrrr con la Asun...no tenia a nadie de su tamaño q le provocara esos grititos misterios?...en fin...bikiñosss

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  11. Divina la experiencia iniciática de ese mozalbete.

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  12. Andu, no me malcries, anda, andu....

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  13. Creo reconocer la imagen que has dejado, aunque creo que ahora está bastante cambiada, no?.
    Besos y susurros

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  14. Fijate el chaval... y parecia tonto! jajajaaja

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  15. No, miscelánea, no era tonto, sólo está algo asustado pero ya sabes, cuando el sol aprieta, cualquier sombra es buena..

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