viernes, 22 de enero de 2010

Los Lugares Sagrados.







            De entre las nieblas, emerge, infinito, con el esfuerzo de nuestros antepasados, el sudor de sus frentes y para orgullo y goce de los nobles, una de las múltiples propiedades de la Casa de Alba, cedida, seguramente por lo costoso de su mantenimiento, al erario Público. Sin embargo conserva entre sus blancas nubes el misterio de  los aros de Rosita, que algún día contaré.

lunes, 18 de enero de 2010

Ay!

Una fuerte ráfaga de trabajo me azota por el norte, lo que unido a la explosión insonora de mi portátil me ha dejado unos días a la deriva; espero volver con ímpetus renovados y mejor gramática.


Os dejo no obstante un pensamiento que se me ocurrió ayer domingo:


"Cuando ella dice ay! yo sufro.."


(Ay que bajar la basura, ay que arreglar la buhardilla, ay que pintar la habitacion.....ay!)

viernes, 8 de enero de 2010

Segundo mes (y ventiún días)



                                                        LA CITA (II).
Mientras corría hacia la casa consistorial-siempre corría, pasé mi infancia corriendo, físicamente-, algo como un martillo pilón golpeaba mis sienes haciendo que el corazón golpease mi pecho exigido a tope por la fuerza de mis pensamientos. Bueno, digamos mejor por la clase y el color de ellos.
Heme aquí a mis trece años por cumplir, zarandeado por las cuerdas de una niña manejándome a su antojo y disponiendo de mi tiempo.
Me paré sudando y me dí cuenta de que eran muy cerca de las dos recordando lo que siempre me decía el cura: “a las dos comemos nos..”; y claro, yo tenía que poner la mesa. El miedo a Rosita se disipó dando paso al terror a los exabruptos de D. Benigno, aunque bien es cierto que llegados los momentos de máxima tensión, el ser humano desarrolla mecanismos de defensa y piensa “que sea lo que dios quiera..” …y dios no podía ser tan cruel. Pero esos pensamientos valen para cuando conoces a qué clase de hechos te enfrentas; en el caso de Rosita, os lo confieso, no tenía la menor idea.
Lo más cerca que había estado de una mujer había sido el año pasado cuando mi madre se puso enferma y una amiga de un pueblo cercano vino para cuidarla. En aquel entonces la solidaridad era el mayor activo de las personas y no quiero hacer más comentarios. Dormía en nuestra casa, como era lógico y aunque no fuese muy lógico, dormía conmigo porque no había ninguna otra cama en la casa. Ahora que lo pienso me levantaba por las mañanas bastante desasosegado. La mujer de unos 40 años, por las noches se quejaba del frío y me hacía acurrucar contra ella. Dormía con un amplio camisón de lino que le llegaba a los pies y que dejaba al descubierto los sobacos por ser de tiras y no llevar mangas. Yo estaba dispuesto a averiguar porqué la naturaleza era tan caprichosa, dotando a las mujeres de bello únicamente en ciertas partes. Averigüé rápidamente el porqué en los sobacos, sin duda era para tapar la roña acumulada. Ya os he comentado en algún sitio que el agua por aquel entonces no brotaba del grifo. Y el bello en otros lugares, sin duda era para hacerlos más inaccesible o tal vez más misteriosos. ¿Jugaba el Creador con el misterio para perpetuar la especie? No lo descartéis.
Sea como fuere, estaba dispuesto a averiguar si todo el monte era orégano. Una noche, mientras Asunción dormía apaciblemente, dejé caer casualmente mi mano justo en la parte que la naturaleza intentaba ocultar con un erizado y sedoso bello, que imaginé negro.
Asunción seguía con su ritmo acompasado de respiración, por lo que me atreví a explorar con mis dedos aquella maraña. Y entonces noté como el Señor castigaba mi osadía con un dolorcillo en las partes pudendas, pero en lugar de que ese castigo sirviese para ceder en mi exploración, me llevaba a proseguir con más ahínco, notando cada vez más presión en las partes que antes mencioné. Por un momento no oía la respiración de Asunción y me asusté y levanté la mano esperando volver oírla . Pasaron varios segundos hasta que sentí una mano sobre la mía que me guiaba recorriendo el camino que había abandonado. Una vez sentí de nuevo la sedosa caricia del bello, volví a oir la respiración de la mujer y seguí explorando con mis dedos y jugueteando entre los rizos. Y ocurrió una cosa que a mí entonces me pareció curiosa; cuanto más deprisa jugueteaba, más rápida era la respiración de Asun; se notaba que mis dedos la relajaban tanto que se dormía más profundamente!
Entonces oí unos grititos y me asusté y me di la vuelta con rapidez, pero los grititos no cesaron, sino que noté unos leves estertores y cómo Asunción tomaba una posición fetal moviéndose acompasadamente sin poder determinar si lloraba o tiritaba por el frío.
Sólo recuerdo una sensación parecida a la que notaba en este momento pensando en Rosita y unos latidos tan sonoros que se podían oir sin necesidad de acercar la oreja al pecho.

Y proseguí mi carrera hacia la casa consistorial pensando..”que sea lo que dios quiera..”



Orense a tantos de tantos.


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lunes, 4 de enero de 2010

Premio a la señora, diccionario Galego-Castellano

A petición indirecta de una querida dama, paso a traducir (preferiría no beber de ese cáliz) la cantiga de amigo que reflejo en el post anterior.
Lo haré al pie de la letra, para no desvirtuar en exceso el sentido del autor, un trovador gallego del Siglo XIII del que se cree ayudó en las Cantigas de Alfonso X el Sabio.


                                      Bailemos nosotras las tres
                                              ay, amigas


                                   Sobre estas avellaneras floridas


                                  y quien bella fuese, como nosotros
                                                   bellas,


                                        Sobre estas avellaneras
                                             Querrá bailar.


                                        Bailemos nosotras las tres,
                                                 ay, hermanas


                                             Sobre este ramo
                                                de avellanas


                                    Y quien fuese lozana como nosotras
                                         lozanas, si al amigo ama,


                                     Sobre este ramo de estas avellanas
                                                 querrá bailar
                                    .-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-


                                             Por Dios, ay amigas,
                                         mientras nada hacemos,


                                            Sobre este ramo florido
                                                    bailemos


                                    y quien bien parecida (sea)
                              como nosotras bien parecidas (somos)
                                              si amigo ama,


                                  en  este ramo sobre el que bailamos
                                              querrá bailar

                                       

sábado, 2 de enero de 2010

Bailemos nos, ai amigas..


( El día 27 del año próximo pasado, he comido en un delicioso hotel de montaña. Después de sortear  algunos animales sueltos, y de saludar a algunos paisanos que levantaban sus bastones en señal de bienvenida, me encontré de improviso dentro de un mundo lleno de exquisitez y buen gusto, con detalles propios de un gran hotel; un caluroso recibimiento y una comida exquisita. En cada rincón, un baúl restaurado por Gloria con todo mimo, acá un mesado de los bisabuelos, también perfectamente restaurado,allá un pilón de piedra recogiendo el agua del grifo, a modo de pila. En cada habitación una antiguedad, en esta otra una cuna-mecedora hecha a mano en madera de la región lustros ha.. En este ángulo una hemeroteca de revistas de hace más de 60 años, descansan junto a enciclopedias y libros de todos los autores imaginables y mientras los ojeas, la luz de las montañas de Peña Trevinca te embriaga y te invita a subir a sus alturas. No lo hagas si no estás bien preparado. Pero sí puedes hacer otras excursiones-caminatas por los alrededores o bien pedir que te acerquen en todo terreno al lago de la época glaciar en donde podrás observar al atardecer a los ciervos y venados beber en sus cristalinas aguas.
 El detalle final viene dado por el obsequio, sin valor ecónomico, pero de gran sentido poético: una bolsita de avellanas y un tarrito de mermelada elaborada con productos de los bosques de la zona por Esther, una de las propietarias. Atado por un lacito de seda, una tarjeta doble, con el anagrama del hotel y una poesía, de un trovador gallego coétaneo de Martín Codax, que os transcribo "ad literam".)



                               Bailemos nós ja todas tres,
                                ai amigas,


                              só aquestas
                         Avelaneiras frolidas,


                        e quen for velida como
                              nós, velidas,


                 so aquestas avelaneiras frolidas
                               verrá bailar


                             .-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-


                       Bailemos nós ja todas tres,
                                 ai  irmanas


                              so aquestre ramo
                               d`estas avelanas


                      E quen for louçana como nós,
                          louçanas, se amigo amar,


                    so aqueste ramo d`estas avelanas
                                  verrá bailar


                           .-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.


                            Por Deus, ai amigas,
                           mentr´al non fazemos


                               so aquestre ramo
                                frolido bailemos.


                        e quen ben parecer como
                   nós parecemos, se amigo amar,


                    so aquestre ramo, sol que nós
                            bailemos, verrá bailar.




Airas Nunes. Trovador.