jueves, 20 de mayo de 2010

De vinos, comidas y personas.

Comida en Algueira.

Ha sido una jornada excitante; semejante a pasear por el campo, rodeado de vírgenes desnudas. Allí estaban representados algunos de los vinos y bodegueros más interesantes de Galicia, en una reunión informal despidiendo el curso patrocinado por Caixanova. La cita, la bodega Algueira, en el corazón de la Ribeira Sacra, de Fernando Gonzalez Riveiro y su esposa Ana Delia que resultó ser la perfecta anfitriona. http://www.adegaalgueira.com/amplia.asp?id=29

Los anfitriones, Fernando y Ana Delia

La mañana comenzó con la clausura de D. Rafael del Rey. Un arca de datos, todos interesantísimos. Rafael del Rey es el responsable del Observatorio Español del mercado del Vino.http://www.oemv.es/.
Una vez acabada la clausura, deberíamos partir hacia el cañón del Sil, en donde habríamos de degustar un interesante y curioso Albariño de la Ribeira Sacra elaborado en la Adega Abadía da Cova, de Jose M. Moure y Evaristo Rodriguez. Su bodega está llena de premios y reconocimiento internacionales. http://www.adegasmoure.com/

Y digo deberíamos, porque el microbús que había de transportarnos, sufrió una avería , se retrasó y tuvimos que dirigirnos directamente a la Adega Algueira en donde Fernando nos explicó con la emoción sentida del colleiteiro, la calidad de los vinos gallegos, comparables a cualquier vino de cualquier latitud. Extendió las alabanzas a los tintos, que pueden competir por su frescura y floralidad. Degustamos algunas de las castes menos conocidas y que de nuevo afloran en el panorama de Galicia. Brancellao, Sousón, una treixadura en sus lías extraída de la propia “pipa”. Tentaciones tuvimos de levantar una tienda de campaña y dormir allí. Mientras, Fernando nos hacía partícipes, explicando las imágenes del video, del trabajo inmenso que tuvo que llevar a cabo para preparar los bancales, sin precipitarse río abajo. Nos explica que en sus laderas jamás habita la helada, y en contraprestación por lo dificultoso del acceso y la laboriosidad de los trabajos, tienen la ventaja de que son suficientes dos manos de sulfato y azufre para toda la campaña, mientras en otras latitudes es preciso de cuatro a cinco manos. Emana vitalidad en sus palabras y un convencimiento propio de quien sabe va por el camino correcto.

                                           Fernando, en su bodega.

Para la hora de la comida, algunos de los bodegueros presentes, que os presentaré en las fotos, aportaron sus vinos y se me ocurrió una idea con los tintos, que trasmití a Delia y que acogió con todo entusiasmo, Venía preparado para la ocasión con unas bolsas de papel, con las que cubrimos las botellas que marqué previamente para que cada propietario descubriera su vino. Todos encontraron la idea interesante….pero alguno se habría de arrepentir, seguramente.
Los blancos que degustamos (no me gusta decir catamos, suena pretencioso y científico) fueron: Algueira, de Fernando Gonzalez de Ribeira Sacra; Pagos de Galir, de Rosa Rivero de Valdeorras, http://www.virxendegalir.es/ Cuñas Davia, de O Ribeiro, de Alberto García Ubeda, http://www.adegasvaldavia.com/ Quinta da Muradella de Jose Luis Mateo, de Monterrey. Deliciosos todos, untuosos, frescos, algunos amielados, afrutados otros, manzana, plátano, con recuerdos a frutas de hueso algunos, melosos todos, con la adecuada persistencia. De verdad, un lujo. Estos vinos fueron saboreados a la vista y casi de rodillas. No busquéis vinos demasiado caros, en torno a diez euros hay auténticas joyas en Galicia. Y no todos han de ser Albariños. Quinta da Muradella http://vinosdemonterrei.wordpress.com/2010/03/05/quinta-da-muradella/ resulta un poco más caro, no en vano algunos de sus vinos están en los primeros lugares de las listas de Parker. http://blogs.20minutos.es/descorchevinos/2010/04/28/los-mejores-vinos-espaaaa-segaanrobert-parker-by-jay-miller/comment-page-1/#comment-3899




                      Eduardo, Eladio, Manolo, Alberto y Fernando, atentos al video.



A continuación comenzamos con los tintos, para acompañar a una deliciosa carrillera de ternera con castañas. Serví personalmente el primer vino, un tinto Algueira, mencía. Casi todos acertaron a la primera su procedencia y tipo de uva. Destacó por su rapidez Arantxa, de Pagos de Galir, que abrió el fuego, todos estuvieron de acuerdo. Destacar que había entre los presentes muy afamados catadores a nivel de Galicia. Entre alabanzas a la idea y risas nerviosas, el camarero, moreno, muy atento pero discreto, sirvió el vino numero dos, un Amandi de nombre Cruceiro de Ramón Marcos Fernandez, quien enseguida nos privó de la posibilidad de la discusión descubriendo su propio vino. El tercero, un vino complejo, elaborado con Caiño, Sousón, Brancellao y garnacha centenaria. Un homenaje a las castes gallegas. Envejecido ligeramente en roble, presentaba unos matices complejos con recuerdos a regaliz. Hubo más discusión y nadie apostó claramente por una denominación. El Ribeiro se resiste. Alfonso, de la estación enológica, que hacía equipo con Evaristo de Abadía de a Cova, extrajo el sousón. De ahí en cascada surgieron las sugerencias. Era el Tarabelo, de Eladio Rodriguez. http://www.bodegaeladio.com/castellano.html

Estaba por llegar lo mejor. El cuarto. Alberto, el director del curso que estaba a mi lado, me dijo que si sabía en donde me había metido. Pero lo dijo después de haberme metido y después de contemplar la marejada. Veamos. Estábamos en el cuarto vino. Se sirvió del mismo modo que los demás. Un ligero silencio. La voz de Arancha que proclama: Esto es un Monterrey, sin duda.

Todos me miraron, para que consultara los apuntes en donde había escrito el número del vino y su correspondencia. No es Monterrey, dije sonriendo. Nadie más se atrevió a comentar. Miguel A. Mariño, de las Bodegas Gargalo http://www.bodegasgargalo.com/  me miraba inquisidor, pretendiendo una pequeña señal. Me mantuve firme. Pero es un viejo zorro y enseguida se percató. Es Pagos de Galir, dijo por lo bajo. Arancha que estaba a su lado saltó: Imposible! Este no es mi vino! Si ni siquiera me gusta! Me miró entre interrogadora y acusadora. Me extraño, porque a mí me pareció excelente.

Arancha, es tu vino, pero puede ocurrir que al no cambiar de copa, esté algo contaminado de los vinos anteriores, le expliqué.
Aproveché para meter una navajadita. O puede que el tabaco te haya estropeado el paladar!

Fuma como una carretera. Pero canta fados de maravilla! Un descubrimiento.

Todos estuvimos de acuerdo en cambiar de copas y servir una segunda botella del mismo Pagos de Galir. Ahora sí. Era él. Y así fue como se salvó la situación. El vino, sin duda era excelente.
Faltaba un quinto y un sexto. Todo discurrió con tranquilidad, mientras Fernando aprovechaba para loar el vino tinto gallego, apostando por sus señas de identidad y que se debería competir con las armas de que disponen en Galicia, diferenciación y personalidad. Castes nuevas y de posibilidades para hacer grandes vinos. En el mismo sentido se pronunciaba Alfonso, catador y co- responsable de la estación enológica de Leiro.” La madera aliena e iguala a los vinos privándoles de su auténtica personalidad.” Una discusión que no ganará nadie. Hay gustos, hay tendencias, hay modas y hay sobre todo mucha ilusión en este terreno. Y mucho ilusionista. Patrón vino, para demarcar clases.

Estaba por llegar no obstante la prueba final. Y esa llegó de la mano de Fernando, queriendo certificar su discurso.
“Os voy a poner un vino, dijo. Sólo quiero que me digáis Denominación de Origen y precio aproximado.”

El camarero nos sirvió de nuevo. Era claro que era un Rioja. Era claro también que había perdido la frescura. Madera en estado puro. Arancha de nuevo se aventuró a predecir denominación y precio. 16 euros. Mientras tanto, Alfonso y Evaristo, hablaban por lo bajo. Pero no se atrevían a dar una respuesta.
Mercedes Rebolledo, de Bodegas Rebolledo, sonreía y animaba. http://www.joaquinrebolledo.com/

De nuevo la respuesta  de la mano del anfitrión que la adornó, barriendo a favor de los vinos gallegos.

Es un Rioja y vale 90 euros en bodega.

El silencio era atronador. Finalmente había conseguido su propósito. Vinos de apenas 20 euros competían a ciegas con otros de mucha más enjundia económica.

Sólo faltó que sentenciara: la madera encarece, pero no está demostrado que mejore.

Lo dicho, discusión perdida. Vuelvo al principio. Un día excitante!
Finalmente, Eladio tomó su guitarra y nos deleitó con sus canciones llenas de morriña y terruño. Mercedes Rebolledo seguía animando. Para sorpresa de todos, Arancha se arrancó con un fado que nos puso los pelos de punta. O tal vez fuera el vino. Maridan bien, vino y canto. Pero no dan el cante, los vinos gallegos.


                                  Eladio Rodriguez. Amenizó y alegró la sobremesa.



                                         Miguel A. Mariño, Evaristo, Alfonso





    Alfonso y Alberto, el representante de Valdesil y Eduardo, de administración de Terras do Gargalo.


En primer plano Ramón, al fondo Manolo de Orcellón




Los anfitriones con Eladio Rodriguez









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                             http://nuncaestardesilachicallega.blogspot.com/

19 comentarios:

  1. Heres Sumelier ???
    Bon dia ....por cierto conoces los vinos del penedes???


    http://www.dopenedes.es/index.php?option=com_content&task=blogsection&id=5&Itemid=28

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  2. Mierda, se me ha borrado todo el comentario.

    Los simplifico.

    Usted se lo pasa de puta madre.
    ¿Cómo está su esposa?
    Le envío un correo.

    Con todo mi afecto, amigo.

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  3. Vida, claro que los he probado. Pero a riesgo de ser políticamente incorrecto prefiero Priorat. Aunque son algo caros.

    Puedes recomendar los vinos gallegos, no te defraudarán.

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  4. Se hace lo que se puede, Sr. Francés, capeando el temporal.
    Gracias por preocuparse por la coja. Todo sigue su curso normal a la espera de que le quiten la escayola.
    Teníamos reserva en Granada justo la semana que se lesionó.

    Saludos.

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  5. El desagravio se ha consumado, su Marlot ha recibido satisfactoria reparación en esa justa de lanzas de cristal, en ese retomarse en lo derramado, sangre al fin de nuestra sangre exprimida de la tierra por las más selectas de entre sus selectas hermanas: Mencía, Sousón, Caíño Garnacha tintorera, Mouratón, Tempranillo…
    Tiempo hace ya que hemos abandonado la infausta tarea de embotellar agria niebla, para centrarnos en el delicado rocío, néctar sobre el que observo está Ud. más que versado.
    Emociona los sentidos leer la crónica de sus andanzas por los abismos de San Estevo. Prolija narración de excepcionales caldos y aún más excepcionales personas, complemento elemental a la hora de disfrutarlos.
    Le confieso que por razones que no vienen a cuento, falta recursos en definitiva, soy un experto catador de vinos malos, y es que aún cuando el paladar se atrofia y los sentidos se volatilizan encuentro en el estómago un preciso instrumento de catalogación, es un estremecimiento frío y desabrido que me advierte de la mala calidad del caldo en cuestión. Desatención que sólo perdono a los vinos jóvenes por el ímpetu de su temprana edad y el de aquellos buenos artesanos pero pésimos vinicultores que se empecinan en hacer buen vino de cepa mala. Buena gente y buen vino el suyo pese a que el estómago dicte fatal sentencia.
    Reciba un fraternal saludo.

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  6. Sea husted politicamente lo que guste....contra gustos...
    tiene husted el "morro fino" si señor !!!!
    Aquí servimos el Albariño....
    http://restaurantcalmatias.blogspot.com/

    Saludos a su esposa y animos .

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  7. AHHH!!!Ahora entiendo como sabes tanto del Chateau......


    Por cierto veo que si es tu trabajo..disfrutas de lo loco...que envidia poder tomarse un Albariño en easa bodegas...

    No esque haya cotilleado pero he visto que venías con tu esposa a Graná...aqui que yo sepa los vinos no es lo nuestro pero la feria del Corpus está a la vuelta de la esquina...y claro el vino fino con tapitas de jamón de Trevelez correrá a raudales... Espero que os animeis.

    Un abrazo.

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  8. Vida, seguramente encontrarás satisfacción en el Albariño. Aconseja algún Monterrey, se están haciendo auténticas joyas en las laderas del Támega.

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  9. D. José Alfonso, me ha dejado usted un regusto amargo, tal como hace el godello.
    Definitivamente nuestros vinos no son aquel liquido borroso que aún ahora quieren hacer pasar por ribeiro. Nuestra gente se ha puesto al nivel, ha comprendido que le va en ello la venta.
    No se crea sin embargo que todos los días se producen estos milagros. Los de disfrutar, digo, de estos caldos. Afortunadamente mi estómago parece resistir bien las envestidas pero habitualmente y a diario tengo mi mencía, en tanto no crezca mi Merlot, y creáme que lo preparo como si fuera para mí mismo, aunque en realidad es para mis amigos....con quienes lo comparto.
    Cuando queremos darnos una satisfacción, acudimos a los clásicos gallegos y siempre hay en la mesa algún otro de tierras más lejanas por si alguno prefiere degustar el vino incrustado en la madera.
    Tengo escrita una entrada en donde cuento los problemas que me ha ocasionado un regalo que me hicieron. Vino, claro. En cualquier ocasión.

    Por último decirle que no se prive, envíeme un correo y hacemos una cata conjunta, aunque sea a distancia. Yo pongo el vino. Le aseguro que no sentirá resquemor alguno, sino un voluptuoso placer.

    Saludos cordiales.

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  10. Don Jose Alfonso, por si a las malas lenguas les diese por cuchichear, la voluptuosidad sería por el vino, que la gente es muy mal pensada!

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  11. Nazaríes, no. No es mi trabajo. Simplemente es un placer que se produce de cuando en cuando. Y un poco de curiosidad. Soy de tierra de vinos; mi padre siempre quiso que estudiase, en tiempos que no era fácil estudiar, por lo que nunca permitió que trabajase en la tierra. Sin embargo tenía a bien permitirme hace las labores de la vendimia con una sonrisa de satisfacción que en pocas otras cosas le veía. Para él era un sacrilegio arrancar una uva para comérsela. La uva no se comía, se bebía!

    Lamentablemente el viaje se ha pospuesto sine die. A partir de estos meses mi actividad, la que me da de comer, aumenta exponencialmente y no puedo permitirme viajes.

    Pero queda pendiente ese Chateau! (je) A escote, vale!

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  12. Que decirte de vinos cero.. pero de tus escrito siempre disfruto visitarte..



    Por problemas con mi ordenador no había podido visitarte.
    Lo siento..



    Un abrazo
    Con mis
    Saludos fraternos...


    Que disfrutes de un buen fin de semana... mis mejores deseos..

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  13. Pues llega el aroma... ummm que suerte de jornadaaaa!!!! tengo que estar yo más atenta a estos post, que sólo entiendo de albariño jejeje...

    Besos desde el abismo

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  14. Mi estimado amigo Cesar, llego un poco tarde a su casa y me encuentro con que no solo no se castigo, aparte se premio con un día de verdadera envidia...Con lo que me gusta el vino, no es que sea buena en eso de degustar como usted dice, Yo solo me dejo llevar por mi paladar adquirí el gusto por el vino el año pasado...De verdad que día tan espléndido tuvo, más por que su maravillosa idea de esconder las botellas dentro de una bolsa no trajo consecuencias...

    Me voy algo envidiosa, ja ja ja...

    Te dejo besos

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  15. Vayaaaaaaaa que envidia me ha entrado si señor muy interesante

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  16. No os lo montáis mal, no. Que lujazo!

    Saludos.

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  17. Algueira? En serio? Me parece que sería interesante empezar a dejar de mirarse el ombligo.

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    1. Entre mirarse el ombligo y flagelarse inmisericordemente cada día pidiendo "un riojita" bastante peor que muchos gallegos, hay un trecho.

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