jueves, 31 de diciembre de 2009

lunes, 28 de diciembre de 2009

Dilema

(Entre quienes, con su opinión desinteresada, me ayuden a resolver el dilema en que me hallo, sortearé un mercedes último modelo y un diccionario de sinónimos.)


El anterior microrelato que figura en el post, lo envió el autor a uno de esos concursos que ahora abundan. Iba en el coche y oyendo en la radio que solicitaban "microrelatos impactantes", pensó en enviarles la historia del moscardón que acababa de impactar con todo su ser contra el parabrisas, pero no teniendo más datos de su vida (del moscardón), decidió enviar el que os he dicho.


Se había olvidado del asunto cuando meses más tarde recibió en su casa, de mano de una amable cartera, un pequeño paquete que abrió no sin cierta excitación; al abrirlo se encontró con una carta de fino membrete que decía textualmente:



" Muy Sr Nuestro: Agradecemos  sinceramente su participación en el concurso " Microrelatos impactantes en 25 líneas o menos", al mismo tiempo que tenemos el gusto de informarle que el jurado del mismo, que tengo el honor de presidir, ha considerado conveniente dejar desierto el premio. Ello no obstante y en cumplimiento de las funciones que le han sido encomendadas ha decidido conceder varios accesits de los cuales uno,por unanimidad de todos sus miembros, ha recaido en Usted. Esperamos lo halle de utilidad deseando verle en un futuro próximo participando en otros concursos.
Queda de usted afectísimo.
Fulano de tal."


En el paquetito encontré una edición de bolsillo de "Diccionario de Sinónimos". Me quedé pensando seriamente en el regalo (y aún sigo en ello). Por eso necesito vuestra sincera opinión para:
A) Saber si es un premio, o una indirecta.
B) Saber si donde dice "....participando en otros concursos..." quiere decir.."por aquí no se le ocurra volver..."


Espero ansioso vuestra opinión insistiendo en el sorteo que arriba menciono.




En Orense a tantos de tantos.

P. S. Yo también me he dado cuenta de que "...por unanimidad de todos sus miembros", es una redundancia, pero espero vuestras opiniones y en función de ellas se lo reprocharé o no...

jueves, 10 de diciembre de 2009

Por fin otra vez!


La semana pasada me ha llamado una de mis ex-parejas. Me alegró sinceramente su llamada; he quedado siempre como un caballero con ellas, a algunas incluso les he ayudado a meter las bolsas en el coche.
A alguien acostumbrado a practicar dos  o tres veces por semana durante los últimos 30 años, le resulta muy difícil soportar la abstinecia del último año en que la crisis, que también visitó mi sector, ha hecho que tuviera que prestarle más atención de la necesaria en detrimento de las relaciones sociales.
Por eso me alegró su llamada. Después de los saludos de rigor, disimulando nuestras ansiedades, quedamos para el sábado , no sin cierto temor por mi parte. Era diez años más joven que yo y eso en mí debería notarse. Nos conocimos cuando tenía 15 años y yo 25 y  reconozco con orgullo que se había iniciado conmigo; podría decirse que cuanto sabía se lo había enseñado yo. Después nuestros caminos se separaron y cada uno tuvo otras parejas, cosa natural. En cuanto nos vimos, mis temores se esfumaron, es como si nos hubieramos saludado ayer mismo, continuábamos en sintonía. Nos abrazamos con cariño y subimos a mi coche tal como habíamos pactado. El lugar nos resultaba conocido por nuestros encuentros de años atrás. Durante el corto trayecto repasamos algunas  anécdotas que nos hicieron reir y sirvieron para que entrasemos muy relajados. He de reconocer, no obstante, que pese a la relajación, me gusta pararme en el calentamiento inicial, nada de llegar y besar el santo, no.
Pese a mi abstinencia del último año, me noté muy a gusto, acariciándola con suavidad a veces, con más intesidad después....subiendo, bajando..y  sudando ambos como si jamás lo hubiéramos practicado. Reconozco que fue un orgasmo de placer.
No obstante cuando acabamos, no pude menos de percibir en la cara de mi pareja una cierta decepción. A pesar de sus esfuerzos, a pesar de su  juego a dos manos, no pudo evitar un contundente seis tres, seis dos, a mi favor. Y es que la antiguedad es un grado, también en el tenis.



viernes, 4 de diciembre de 2009

In memoriam

La gélida noche esparce en el aire sus sones.
Bullicio,muchedumbres,fiesta, algazara;
gritos,amenazas,pasos precipitados, desbandadas,
carreras en la festiva noche.
El hombre ignora el punzante resplandor
que penetra en su vida
extrayéndola a borbotones.
Tres pasos tambaleantes.
y yace en la tierra teñida.
Los ojos abiertos en búsqueda
de los suyos.
El niño inclina su horror
y mira,eternos segundos,
su mirada extraviada.


Delicadamente sus dedos
ocultan con los párpados
la luz que ha huído de sus ojos.

Ocho lustros.
Y siempre será hoy.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Segundo mes (Y veinte dias)

                                                              La Cita (I)
Era mi primera cita importante si no tenemos en cuenta las citas con el director en su despacho. A medida que pasaban las horas surgían los pensamientos y las preguntas sin respuesta. Estaba atrapado, no podía hablar de aquello con nadie y debería arreglármelas sólo, a pesar de algunos consejos que mi ángel de la guarda me soplaba al oído de vez en cuando…”no vayas sólo, ten cuidado.” ¿Y cómo podía dejar de ir sólo? Cállate, no seas memo, estuve a punto de contestarme a mí mismo.
Lo que no comprendía muy bien era el hecho de que tuviera que arriesgarse a entregarme papel alguno, si en la comida nos veríamos y podría hacer conmigo lo que le viniese en gana. Seguramente quería ponerme nervioso pensando en el tocho de libro que tenía que leer. Bocaccio no era ninguna tontería Porque seguramente querría que siguiésemos leyendo.. Sí, quería ponerme nervioso y lo estaba consiguiendo. Desde que leí aquel papelito, aún dentro de la iglesia, no pensaba en otra cosa; no atendía a lo que me decía D. Benigno, no apagué las luces de la sacristía, no cerré el sagrario y lo que es peor, no apagué las velas con lo que malgasté todo lo que había conseguido con el cepillo, atentando seriamente contra el patrimonio de la Santa Madre Iglesia, siempre dispuesta a perdonar los pecados, aunque éste le cueste especialmente. Sabido es que la Iglesia está siempre con los ricos y poderosos para mayor gloria de Dios.
Con ser todo lo anterior grave a mis ojos, nada me preocupaba tanto como el pensamiento de aquella Lucifera con cara de ángel con su mano en el bolsillo de mi pantalón. Reconozco que estuve a punto de confesarme con el cura, pero finalmente se impuso mi poco sentido común pensando en no involucrarla.

El río era mi refugio para cada momento de desconcierto o frustración y de momento era sólo desconcierto lo que sentía, así que salí corriendo hacia el río, aún a sabiendas de que si se enteraba el cura tendría serios problemas para conservar la cara intacta.
Pero me relajaba sentarme en la orilla, lanzar unas cuantas piedras y ver como se deslizaban a saltitos a través del agua yendo a morir en la orilla.
Finalmente me quedé mirando fijamente al otro lado del río, recordando los días anteriores y todo lo que había escrito para Rosita, en el intento de conquistarla, pobre de mí. Por supuesto se merecía unas poesías, la prosa está devaluada; recuerdo lo primero que escribí para ella:



                                                       Rosita de La Coruña,
                                                       Eres más guapa que yo..

                                                       Por eso te quiero tanto
                                                       Y te doy mi corazón.


Afortunadamente en el último instante encontré esos versos algo infantiles incluso para mí y nunca se los entregué, pero valieron para que mi interés por la poesía se acrecentase y leyese cuánta poeta cayera en mis manos con la intención de ilustrarme y atraer a las musas, pero como no tenían demasiado interés en acudir, literalmente plagiaba.

Por aquel entonces estaba muy de moda entre los adolescentes Gustavo Adolfo Becker al que devoré con el deseo antes expuesto de que se me pegase algo de su sensibilidad, pero ni por ósmosis. Nada. No obstante era yo de una extirpe de cabezones y seguía intentándolo con todas las fuerzas.

                                                  Por una mirada, un mundo
                                                  Por una sonrisa, un cielo
                                                  Por un beso…
                                                  Yo no sé que te diera por un beso.


No son versos míos, sino de Gustavo Adolfo. Los míos son estos otros:



                                                     Por ver tus ojos, madrugo
                                                     Por ver tus dientes, me peino
                                                     Por un beso…
                                                     Quemaría los rastrojos por un beso!



No era plagio, las palabras era mías y Rosita sabría reconocer mi esfuerzo. Algo estaba adelantando.

De Bécker pasé a Rosalía de Castro, pero era muy triste y en aquel tiempo necesitaba optimismo, no tristeza. La pobre Rosalía estaba siempre deprimida:



                                               Adios ríos, adios fontes
                                               Adios regatos pequenos
                                               Adios vista dos meus ollos
                                               Non sei cando nos veremos…

No me digáis que no eran unos versos para una despedida, más que para un encuentro..
No obstante le saqué utilidad:



                                                     Hola pétalo de flor
                                                     Te saludo alegremente
                                                     Adios tristeza contigo
                                                     Me tienes siempre caliente..


Bueno, reconozco que la rima era muy consonante, se notaba claramente que rimaba. Decidí cambiar el último verso que expresaba perfectamente lo que sentía, pero no quería que Rosita lo supiera de esa forma. Así que lo sustituí por…”te tengo siempre presente…”

Dejé a Rosalía y me dispuse a encontrarme con Neruda.

El tiempo en el río pasaba con rapidez, alcé los ojos y mirando al sol, supe que era muy tarde. Asumí la bronca y me dispuse a volver para preparar la mesa y afrontar el encuentro que tanto me había perturbado.

Hay un refrán que dice, por mucho que escapes de tu destino, perecerás en él. Si no lo hay deberían de inventarlo.



Orense a T.T



jueves, 26 de noviembre de 2009

No acudas solo, mancebo!


(Muchacho, no te confíes
no es inocente la niña!
procúrate algún testigo
no acudas solo a la cita!
y si vas sólo, mancebo
no pierdas nunca de vista
que si miras a sus ojos
has perdido la partida
se comerán a los tuyos
y hormiguitas en las tripas
y te temblarán las piernas
!no es traidor el que te avisa..!
Notarás en el ombligo
mil mariposas en cinta
saltando sobre tu piel
pariendo maripositas...

Te lo advierte quien te aprecia
!no acudas sólo a la cita!)


martes, 24 de noviembre de 2009

Segundo mes (y quince días)

No solo no habéis desaparecido, sino que hay alguna atrevida más...vosotras lo habéis querido, ahí va...



Pasaron unos días en que no ví a Rosita por la casa, pero no me atrevía a preguntarle a D. Benigno por miedo a que sus graznidos despertaran recuerdos que no me favorecían en absoluto, así que decidí comerme la curiosidad y estar atento a cualquier indicio.
Era verano y por tanto período de vacaciones escolares, por lo que seguramente para fortalecer mi espíritu y domar mi voluntad, Don Benigno me hacía levantar muy temprano para preparar la liturgia y también el desayuno. Creo que estaba empezando a cobrarse sus servicios ya que de momento sólo él sacaba provecho del contrato que firmó de palabra con mis padres; eso me permitía algunas licencias y para paliar en lo posible el disgusto del madrugón, en cuanto me dejaba un metro libre me echaba al morro la botella de moscatel que guardaba el cura celosamente, lo que me hacía cantar el “Angelus” con un desparpajo propio del niño Joselito. La Iglesia se llenaba cada día (eran otros tiempos, otras costumbres ya lo dijo el filósofo) para oirme cantar y las más de las veces el cura tenía que propinarme un codazo para que volviese a los oficios, absorto como estaba mirando a la primera fila en donde se sentaban todas las chicas del pueblo y alguna “viuda de emigrante” de muy buen ver. Pero ese día no pude ver la sonrisa burlona dibujada en esa cara de adolescente de curso superior que me perseguía otrora durante la celebración. Y ésta dejó de tener sentido para mí. Y comprendí el dicho “tiran más dos tetas que una misa, si te dejas”.
Mientras el cura asustaba a los feligreses con un sermón lleno de amenazas apocalípticas, dejé que mis pensamientos vagaran libremente por los lugares más agradables de mis momentos de diversión.

Desconozco que época de infancia es la vuestra, pero en la mía había pocas distracciones y teníamos que convertir los inconvenientes en ventajas, de tal modo que para nosotros lo que era un trabajo, como acompañar al ganado a pastar al río, se convertía en momentos de máxima excitación, ya que nos pasábamos el día corriendo, jugando a las peleas y sobre todo en algunas ocasiones nos enzarzábamos a pedradas con los chicos del pueblo de al lado de orilla a orilla del río.

Pero quiero pararme especialmente en un juego que se convirtió pronto en competición y que practicábamos a menudo Milín, Moncho y yo. Os explico. Subidos a la balconada de ladrillos del patio de la escalera de mi casa, de unos dos metros y medio y sobre una superficie de apenas unos centímetros, competíamos a ver quién lanzaba más lejos el líquido espumoso de nuestra vejiga. Era el “ a ver quien mea más lejos” de toda la vida.

He de reconocer sin rubor que siempre nos ganaba Moncho, aunque la verdad sea dicha, partía con una ventaja de al menos 20 cm. Qué tío, no había visto nunca nada igual, ni creo que lo vuelva a ver, aunque no me fijo mucho, la verdad sea dicha. Nunca comprendí como no se iba de bruces de la balconada abajo por el propio peso de aquello! Su fama se extendió pronto por el pueblo y está pagando por ella: Ocho hijos y va por el tercer matrimonio. Ya lo decía mi madre, pese a la publicidad nunca compres aquello que te sobre.

Noté el codo de Don Benigno en mis costillas porque era el momento de echar unas gotitas de agua en el vino que se convertiría en la sangre de Cristo y yo andaba por los cerros de Dña Ubeda. Me volví para tomar la jarrita de agua (por aquel entonces la misa aún se decía de espaldas al pueblo ) y dí gracias a dios porque el agua aún no se hubiera convertido en sangre, ya que al mirar al primer banco y verla, con su sonrisa más burlona, sus calcetines de perlé blanco por debajo de las rodillas y su faldita por encima, la jarrita se estrelló contra el suelo con tal estrépito que una paloma que anidaba en el techo salio dando aletazos, mientras la gente absorta la miraba  devotamente imaginando que fuese el espíritu Santo. Don Benigno echaba fuego por los ojos mientras Rosita se partía de risa en el primer banco y yo no sabía donde meterme, por lo que decidí seguir con la misa como si tal cosa. Ese día la sangre de Cristo sería más pura que nunca, sin rebajar.

A la salida y disimuladamente Rosita me entregó un papelito en donde se podía leer: “esta tarde en cuanto mi tío se duerma, en la Biblioteca”. ¡Esa chica se preocupaba por mi ilustración!



Imagináis como esperaba la hora sexta.



Orense a T T.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

El Misterio de mi virginidad II



                                            EL MISTERIO DE MI VIRGINIDAD

                                                                Y DOS
                                      ---------------.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Como he dicho, después de aquello las cosas no fueron tan sencillas. Don Benigno me marcaba estrechamente y en donde quiera que estuviese, sentía en mi espalda sus ojos de buho adormecido, dicho sea sin ninguna aninadversión, pobre cura.
Y digo , pobre cura porque hubo un momento en que llegué a sentir lástima por su obstinación en oponerse al curso normal de la naturaleza; es como si intentara que el aire no corriese, que las olas no rompiesen abruptamente contra el acantilado. Y sentí más lástima cuando conocí un poco mejor a su sobrina, a la que yo había calculado doce años y en realidad había cumplido los trece. Hay una pequeña diferencia como se encargó de demostrarme meses más tarde. Esa niña era el mismo demonio. Cuanto más la recriminaba Don Benigno, amenazándola incluso con devolverla a la ciudad de donde había salido si la veía conmigo, más me buscaba y con mejores artimañas se apañaba para comprometerme. Sobre todo después de las comidas, en que el cura se quedaba traspuesto y habiendo previamente intentado en todas las maneras posibles estirar su pierna para rozarme con ella. Creedme si os digo que yo era un angelito. Creedme también si os digo que no sé lo que pretendía jugando con los espaguetis en su boca, deslizándolos a dentro y a fuera mientras me miraba con esa sonrisa que años más tarde he visto en mujeres fatales (en el cine). Para mí que esta niña no estaba bautizada y si lo estaba, el agua no había sido bendecida.
Recuerdo sobre todo aquella tarde en que Rosita estuvo especialmente solícita con su tío en la comida, sirviéndole generosamente el vino que abundaba en la casa. Insistió en que le sentaba bien y que no sé que médico de su ciudad había dicho en casa de sus padres que el vino era una medicina para el alma; Don Benigno estaba predispuesto a creerla y bebió para salvar su alma, sin saber que bebiendo, estaba a punto de condenar la mía; porque en cuanto se levantó de la mesa y se sentó en su sofá preferido, los ronquidos los oyeron incluso los muertos del cementerio que estaba al lado de la casa consistorial. Los hubieran oido igualmente si estuviese alejada. Y Rosita pasó al ataque. Me agarró de la mano y me arrastró entre risas al otro lado de la casa con gran crujido de las maderas que pisábamos y con gran alarma mía que no sabía si debería temer más a que don Benigno se despertase o a que Rosita le diera por ...lo que le diera.
Pero ya sabéis como son estas cosas, con el corazón a mil, seguía a aquel demonio a donde me llevara. Y fue por fortuna, a la biblioteca. Me soltó, se subío a una escalerilla de tres peldaños y tomó un libro del estante y entre risas me dijo..."toma leemelo.." Leí el título: El Decamerón.
-Tengo que leerlo todo..?

- No, hombre, lee la página 214. Habla del demonio!
!!Os lo dije!,..¿nos os lo dije?? esta niña es el demonio o fruto de alguno de sus encuentros con alguna meretriz!
Leí la página que me indicó (hubiera leido el libro entero de una tacada, si me lo hubiera pedido ...!.hombres...!). Se trataba de la historia de una doncella que servía en casa de un cura y un día este la llamó para instruirla en la tarea de aprender a "introducir el demonio en el infierno." Enseguida oí las risitas de Rosita.¿sabes lo que quiere decir eso exactamente?. Parecía imbécil, no lo sabía. No obstante fuí haciéndome una idea a medida que iba leyendo..de cuando en cuando levantaba la vista del libro para mirar a la niña...¿Niña? Aquello parecía una caldera en ebullición, me miraba con una sonrisa tan rara que me dió miedo...miraba mi cara y después miraba...mis....pantalones.....en una ocasión incluso llegó a ponerse tan cerca de mí que su cara me impedía seguir leyendo...fue justo cuando su mano se metía en mi bolsillo que oimos las campanas de la Iglesia tocar a arrebato. Ya sabéis, los designios del Señor son inexcrutables...La voz de Don Benigno retumbaba en toda la casa pronunciando el nombre de Rosita, al tiempo que con una mano sujetaba la cuerda que tañía la campana. No había ningún fuego, simplemente el cura presintió el peligro y echó mano de lo que tenía. Al verme, sus ojos inyectados en sangre se dirigieron a mí como si hubiera visto al mismo Lucifer. ¿Dónde la tienes? Maldito seas, si le has tocado un pelo, haré llover sobre tí fuego y azúfre, malnacido..¿Donde está Rosita?
La voz de Rosita se escuchó enseguida, angelical, como si acabase de levantarse de la siesta. Aquí, tiito...estábamos en la Biblioteca, leyendo.
Por una vez la mentira era la verdad y aplacó someramente los ánimos del cura que mirándome con ira, dijo que ya hablaríamos.
Ese día comprendí varias cosas, pero sobre todo una: temer a las mujeres angelicales tanto como a Don Benigno.

Y me dispuse a sacarle provecho a la situación.

Pero eso ya será otra historia.






lunes, 16 de noviembre de 2009

El vaso medio vacio

Cada mañana se levantaba tiritando de frío. Sus almibarados ojos, entristecidos por las dificultades de su miserable vida, apenas conseguían abrirse temerosos de la luz que entraba a raudales mezclada con mechas de viento helado.
Se acurrucaba, sentado en la cama, la manta sobre los hombros, observando la luna vacía de su calcetín de lana, por la que asomaba, perezoso, un dedo que mecánicamente olvidó ahogándolo en el zapato de goma despegada. Nadie que hubiese nacido en sus condiciones podía aspirar a más, pensaba mientras buscaba con la mirada dormida, entre las ropas del suelo alguna prenda. Sería pasto de empresarios sin escrúpulos que le explotarían sin piedad, extrayendo día a día trozos de su alma que debidamente mercadeados incrementarían su patrimonio (el de ellos), allanando su voluntad que quedaría atrapada entre los acompasados ritmos de la máquina de troquelar. Jamás osaría dirigir sus ojos a los ojos de Rosita. Nunca podría acariciar el marco de ellos.
Dudaba entre desperezarse o quedarse entre las mantas descolocadas que cubrían un irregular colchón de lana. Iba a tumbarse cuando oyó su voz que gritaba desde el patio ¿Todavía en camaaaaa…?
La voz de Rosita, que le acompañaba a la escuela cada día, era su desayuno y mucho más tarde se percató de que aquella voz hizo más por él que cualquier maestro de dura y callosa mano en su cara que hubiera podido tener. Cuando la oía, se paraban las troqueladoras, y la luz era cálida y los ojos se abrían y los dientes dejaban de castañear y todo le parecía posible, siempre que fuese capaz de retirar la manta y dar un paso fuera de la habitación.


Orense a tantos de tantos.




Illa de Arousa.

sábado, 14 de noviembre de 2009

Vaso medio lleno.

El secreto de la felicidad.
De niño, influenciado sin duda por lo que a mí me parecía un enorme poder adquisitivo en mi amigo Milín, siempre quise ser mecánico de coches. Las madres, que nos conocen en todas nuestras miserias siempre están al quite; la mía lo estuvo y me lo quitó de la cabeza con una sola frase: “es muy sucio”. Por aquel entonces, el agua y yo no hacíamos buenas migas y no era porque fuese yo excesivamente desaseado, pero compréndanlo, en aquel tiempo en el pueblo en donde había nacido el agua no respondía a los parámetros de hoy en día, no obedecía las órdenes del grifo, entre otras cosas porque no había grifos. Para lavarme, tenía que bajar al patio, extraer agua del pozo (una bomba neúmatica que aún existe) en un recipiente de cinc, subirla, y si la quería caliente, no tenía más remedio que encender el fuego (sí, el fuego, con una cerilla, no teníamos que frotar pedernal, ya no…) y una vez caliente componérmelas para asearme. Por eso comprenderéis que toda esa parafernalia la reservase para los domingos, antes de ir a misa. De ahí que mi madre acertase de pleno para que no volviese a pensar en la mecánica ni por asomo. Pero a mis diez años, en algo tenía que pensar, en aquellos tiempos no era fácil estudiar como ahora, para hacer el bachillerato tenías que salir de tu pueblo, pagarte una pensión y no todos podíamos hacerlo. En mi pueblo, ninguno. Ahora, como todos sabéis, si entras en la Universidad y tienes paciencia para esperar seis o siete años, te acaban dando el título por aburrimiento. Que te valga para algo es harina de otro costal.

Ya me he perdido. Quería demostrar que la felicidad consiste en acomodarse a las circunstancias de que uno dispone y mejorarlas sin tanto esfuerzo que éste te impida conseguir aquello que estás buscando.

Por eso me fijé en don Evaristo. Siempre limpio, siempre elegante, zapatos lustrosos, americana y pantalón, y los sábados su copa de Magno en la mano izquierda mientras con la derecha saboreaba una faria con los ojos entornados y mirando de reojo las cartas de la mesa. Ufff, menuda vida se pegaba el tío, pensé. He ahí mi modelo. Indagué sobre su vida y me enteré que trabajaba en el Ayuntamiento porque sus padres pertenecían a no se qué organización cercana al Alcalde quien encontró en los estudios primarios de D. Evaristo lo que no tenían los estudios de Derecho de D. Eloy y además el padre de éste había sido comunista y había estado muy a punto de ser paseado por un grupo de gentes armadas con horcas y azadas y alguna escopeta de caza. Ahí me dí cuenta de que si quería vivir como D. Evaristo, tenía que estudiar y/o pertenecer a alguna asociación cercana al alcalde. Ambas cosas me parecían difíciles dado mis humildes orígenes. Y entonces sucedió algo que cambió mi vida: entró en ella D. Benigno, el cura del pueblo.

Pero esa es otra historia, o varias, ahora sólo me corresponde decir que he conseguido más de lo que en mi infancia anhelaba, por lo que debería decir que soy feliz!
Nunca había pensado en escribir  y ahora tengo un blog! !y con siete seguidores!
Pero el ser humano es tan voluble y avaricioso que le da por pensar que todo lo que tiene es poco. Sic transit gloria mundi.








Orense a T.T

martes, 10 de noviembre de 2009

Cortísimo.

"Amelita se acurrucó en la quebradura de su pecho. Y ella  sonrió acariciando tierna sus pliegues oscuros de azabache. Y al instante supo que sus besos ya no eran los suyos, ni tampoco las palabras, ni las caricias demoradas después de mil sonrisas y alguna confidencia. Pero siempre le quedaría, qué bien olía, el aroma de su piel a jardín de cien magnolios, a cedro desnudo, a lavanda y palosanto. No importa le dijo, hasta donde pueda, yo te querré por las dos. Y una lágrima amarga espejo de luna, se descolgó de su adentro con blandura."




(Del libro "Nubes de papel", de relatos ultracortos, autor: Carlos García-Manzano.)




domingo, 8 de noviembre de 2009

Homenaje difuso.

Mientras hacía resbalar sin cuidado alguno las perchas sobre el hierro y amontonaba la ropa encima de la cama, al lado de la maleta, veía los ojos de ella inyectados en sangre esa misma tarde. No entendía nada. Reproches, insultos, su cara desencajada buscando la de él, desafiante, atropellando las palabras, perdiendo el pudor que siempre apreció en ella y abandonando aquellos modales que él siempre había admirado . No acertó a defenderse, no quiso hacerlo. Las razones pueriles de aquel ataque de ira no merecían respuesta. Sus gritos habían roto la tranquilidad  que habían mantenido en los últimos tiempos, superado aquel episodio oscuro que ambos pactaron olvidar.
Introdujo sin mucho orden en la maleta lo  mínimo para subsistir en los primeros momentos, mientras oía el rítmico balanceo de su orejera preferida en el salón de al lado. Cerró la maleta y se dispuso a abrir la puerta para salir. Y entonces la oyó nítidamente como decía masticando las palabras: "si sales por esa puerta, no te  molestes en volver a entrar."

viernes, 6 de noviembre de 2009

El Blog.

En un momento de asueto, me he dedicado a navegar sin rumbo por la red. Visité varios blogs, uno de ellos de juegos, en donde no estaban aún las fichas colocadas.Otros de gentes que quieren dar a conocer sus productos, sus fotografías, sus mundos.  Quiero hacer mención especial a uno que me llamó poderosamente la atención, no por sus cortos relatos intimistas,que están bien construidos, sino por los comentarios.
Son sin duda sus comentarios lo mejor del blog. Sin duda. En el último el escritor describe a una  persona recogiendo en silencio sus pertenencias, en la habitación en donde una mujer mayor que él duerme y que resulta ser su madre. A pesar de su sigilo, la madre se despierta, enciende un cigarro y le dice..."querías irte como tu padre, sin despedirte."

A raiz de esa frase, se desborda la imaginación de los comentaristas y es una gozada leer lo que dicen, y cito más o menos..." se ve la vida que le espera a la madre y al hijo.."o "La historia tiende a repetirse, a veces somos calcos exactos de nuestros padres.." "Qué texto, duro de verdad..."  y algunos comentarios más que estoy seguro al autor no se le habrían ocurrido. Lo cierto es que los relatos intimistas, que nos retrotraen a algunos pasajes de nuestra vida, suelen conmover a quien los ha vivido. Posiblemente en ese blog la gente que lo sigue, tenga o haya tenido una vida bien vivida, cargada en experiencias y de emociones. Me gusta el blog,  aunque  reconozca en él la tendencia a acudir a lugares comunes para remover las emociones de los lectores.
Sigo apuntándome al optimismo. Y por supuesto también dejé mi comentario. Provocador, como no podría ser menos.
Por cierto, puedes encontrarlo en http://elalmadifusa.blogspot.com/




miércoles, 4 de noviembre de 2009

El Camino de Chatntiago.

Existen variopintos  motivos para emprender el Camino de Chatntiago. Para unas personas será el deseo de  lo desconocido, para otras el deseo de soledad compartida, para algunas más tal vez el afán de aventura y para muchas sin duda una huida temporal del mundo que las empequeñece. Siempre habrá quien se ponga al camino en busca del espíritu religioso-festivo del mismo. Para todas será una experiencia inolvidable, pero seguramemte dolorosa en algún punto del Camino.
Debe emprenderse el Camino en soledad, es la mejor manera de encontrarse con uno mismo. No obstante a lo largo del recorrido entre mimosas, castaños, carballos, nieve, neblina o matojos, encuentras personas que te acompañan, todas ellas con la misma necesidad de andar que tú y todas ellas con parecidos motivos para emprender el viaje.
Y así, puedes encontrarte con ese grupo de gente que se ha agrupado durante el trayecto, alegres, dicharacheros y en quien aparentemente no encuentras pecados como para mortificarse con la dureza del Camino; saludas, charlas un ratito, hola y adiós y continúas andando. Más allá encuentras al solitario, taciturno, mirada en el suelo y a quien saludas pero que no le quitas una palabra ni por orden judicial, que no admite bromas, bien por carecer del suficiente sentido del humor, bien por tener un concepto demasiado extricto del Camino de Chatntiago. Suelen ser personas con algún profundo resquemor, con inseguridades, tal vez afectados por el largo recorrido de la vida; deséales que se curen , continúa y encontrarás a aquella persona siempre amable, siempre halagadora, siempre dispuesta a disimular su dolor enmascarándolo, pero que pretende caerte bien a toda costa para que la acompañes un rato en su soledad. Sé amable, pero evita sus halagos, hay gente que roba energía y te hará falta, queda mucho trayecto.

Al seguir andando te encontrarás también con aquella persona que te acompañe un rato, pero que permite que te alejes y charles con otros caminantes, al tiempo que permanece allí por si necesitas agua o calcetines nuevos. Los calcetines son muy importantes para el caminante. Sin rayas. Puedes alejarte, en la confianza de que volverás a encontrarlo.
Mientras tanto te encontrarás con tipos diferentes de personajes; permíteme que haga hincapié en el cazador que siempre ojo avizor, vigilando a la presa más vulnerable o aquella que considera plato más apetecible, se muestra amable, en el refugio te ofrecerá todo lo que su mochila contenga; te ofrecerá incluso su calor corporal. Un perfecto caballero. El Camino tiene sus peligros, pero no es ese el mayor de ellos; los cazadores siempre se les distingue porque no pueden disimular su escopeta. Puedes elegir su calor o taparte con una manta.
Tendría más cuidado con aquella persona que has dejado atrás, que vuelve a aparecer y que kilómetro a kilómetro se hace más cercana, comparte tus inquietudes, y transita contigo cada vez más tiempo.
Cuando os habéis separado, lo buscas detrás de cada recodo, de cada árbol centenario, delante de cada mochila cargada de vida y alguna vez has podido pensar que sería bonito que pudiera ayudarte con la tuya.
Pero un día desaparece a las puertas de la Catedral y cuando vuelves a saber de él seguramente tu mochila ya está descargada y pesa mucho menos.
No debemos perder de vista que el Camino de Chatntiago, es una excepción en la vida y no es la vida.
Puedes recorrerlo, pero has de volver a casa.


Orense a TT

lunes, 2 de noviembre de 2009

Don Ramiro de Dospechos.Versículo tercero.

De la salvación que fizo don Ramiro de un coitado enamorado.


Otrora fue D. Ramiro
padrino de un caballero
(creíase enamorado
y se casaba, el  ingenuo!)
Permanceció muy atento
toda la misa inhiesto,
mas justo al dar el sí
(ese Si, que es Si quiero)
recibió un golpe en el vientre
que le dejó sin aliento
y no pudo dar el sí
ni de boca, ni de pecho,
(librándose deste modo
de la mujer quedar preso.)

Y festejolo el doncel
agradecido y contento
pues la tal dama venía
de pasar por un convento
satisfaciendo a placer
a curas insatisfechos
y súpolo don Ramiro
y por eso hizo lo fecho,
que no hay fazaña mejor
que desfacer un entuerto,
y liberar  a un amigo
de cargarse con el muerto.


!Generoso caballero,
don Ramiro de Dospechos!


    Parajes por donde Don Ramiro solía facer sus correrías de joven.

viernes, 30 de octubre de 2009

Malhaya!

Pero por Cristo bendito!
qué poca sangre en el cuerpo!
¿Cómo echas a correr,
perdiendo todo lo fecho.?

No ves acaso, zagal,
que la lectura es propicia,
que levanta la moral
incluso de una novicia..?

Tengo de darte un consejo
como si fuera tu padre
Si te ves alguna vez
en un parecido trance
no dejes que te distraigan,
que no te perturbe naide!
Mírale fijo a los ojos
de su boca absorbe el aire!
porque una dama perdona
solamente un desaire
mas al segundo,muchacho
!da por perdido el lance!

Cuando la tengas bien cerca
la miras sus ojos pares
posa tus labios en ellos
!no me parezcas cobarde!
y aunque te tiemblen las piernas
sigue, sigue, no te pares!

(Si te paras, acabose!
Enseguida se rehacen.)


Otro día seguiremos,

con Rosita no se sabe
Es muchacha en sazón
estudiaré sus modales.

R.

jueves, 29 de octubre de 2009

Segundo mes.


Como he dicho, después de aquello las cosas no fueron tan sencillas. Don Benigno me marcaba estrechamente y en donde quiera que estuviese, sentía en mi espalda sus ojos de buho adormecido, dicho sea sin ninguna aninadversión, pobre cura.
Y digo , pobre cura porque hubo un momento en que llegué a sentir lástima por su obstinación en oponerse al curso normal de la naturaleza; es como si intentara que el aire no corriese, que las olas no rompiesen   abruptamente contra el acantilado. Y sentí más lástima cuando conocí un poco mejor a su sobrina, a la que yo había calculado doce años y en realidad había cumplido los trece. Hay una pequeña diferencia como se encargó de demostrarme meses más tarde. Esa niña era el mismo demonio. Cuanto  más la recriminaba Don Benigno, amenazándola incluso con devolverla a la ciudad de donde había salido si la veía conmigo, más me buscaba y con mejores artimañas se apañaba para comprometerme. Sobre todo después de las comidas, en que el cura se quedaba traspuesto y habiendo previamente intentado en todas las maneras posibles estirar su pierna para rozarme con ella. Creedme si os digo que yo era un angelito. Creedme también  si os digo que no sé lo que pretendía jugando con los espaguetis en su boca, deslizándolos a dentro y a fuera mientras me miraba con esa sonrisa que años más tarde he visto en mujeres fatales (en el cine).  Para mí que esta niña no estaba bautizada y si lo estaba, el agua no había sido bendecida.
Recuerdo sobre todo aquella tarde en que Rosita estuvo especialmente solícita con su tío en la comida, sirviéndole generosamente el vino que abundaba en la casa. Insistió en que le sentaba bien y que no sé que médico de su ciudad había dicho en casa de sus padres que el vino era una medicina para el alma; Don Benigno estaba predispuesto a creerla y bebió para salvar su alma, sin saber que bebiendo, estaba a punto de condenar la mía; porque en cuanto se levantó de la mesa y se sentó en su sofá preferido, los ronquidos los oyeron incluso los muertos del cementerio que estaba al lado de la casa consistorial. Los hubieran oido igualmente si estuviese alejada. Y Rosita  pasó al ataque. Me agarró de la mano y me arrastró entre risas al otro lado de la casa  con gran crujido de las maderas que pisábamos y con gran alarma mía que no sabía si debería temer más a que don Benigno se despertase o a que Rosita le diera por ...lo que le diera.
Pero ya sabéis como son estas cosas, con el corazón a mil, seguía a aquel demonio a donde me llevara. Y fue por fortuna, a la biblioteca. Me soltó, se subío a una escalerilla de tres peldaños y tomó un libro del estante y entre risas me dijo..."toma leemelo.." Leí el título: El Decamerón.
-Tengo que leerlo todo..?
- No, hombre, lee la página 214. Habla del demonio!
!!Os lo dije!,..¿nos os lo dije??  esta niña es el demonio o fruto de alguno de sus encuentros con alguna meretriz!
Leí la página que me indicó (hubiera leido el libro entero de una tacada, si me lo hubiera pedido ...!.hombres...!). Se trataba de la historia de una doncella que servía en casa de un cura y un día este la llamó para instruirla en la tarea de aprender a "introducir el demonio en el infierno." Enseguida oí las risitas de Rosita.¿sabes lo que quiere decir eso exactamente?. Parecía imbécil, no lo sabía. No obstante  fuí haciéndome una idea a medida que iba leyendo..de cuando en  cuando levantaba la vista del libro para mirar a la niña...¿Niña?  Aquello parecía una caldera en ebullición, me miraba con una sonrisa tan rara que me dió miedo...miraba mi cara y después miraba...mis....pantalones.....en una ocasión incluso llegó a ponerse tan cerca de mí que su cara me impedía seguir leyendo...fue justo cuando su mano se metía en mi bolsillo que oimos las campanas de la Iglesia tocar a arrebato. Ya sabéis, los designios del Señor son inexcrutables...La voz de Don Benigno retumbaba en toda la casa pronunciando el nombre de Rosita, al tiempo que con una mano sujetaba la cuerda que tañía la campana. No había ningún fuego, simplemente el cura presintió el peligro y echó mano de lo que tenía. Al verme, sus ojos inyectados en sangre se dirigieron a mí como si hubiera visto al mismo Lucifer. ¿Dónde la tienes? Maldito seas, si le has tocado un pelo, haré llover sobre tí fuego y azúfre, malnacido..¿Donde está Rosita?
La voz de Rosita se escuchó enseguida, angelical, como si acabase de levantarse de la siesta. Aquí, tiito...estábamos en la Biblioteca, leyendo.
Por una vez la mentira era  la verdad y aplacó  someramente los ánimos del cura que mirándome con ira, dijo que ya hablaríamos.

Ese día comprendí varias cosas, pero sobre todo una: temer a las mujeres angelicales tanto como a Don Benigno.

Y me dispuse a sacarle provecho a la situación.

Pero eso ya será otra historia.


martes, 27 de octubre de 2009

Malhaya!

He leido asombrado
desde mi tumba macabra
lo que escribe este mancebo
y para mí que desbarra...

Cómo es posible, muchacho,
que estando con una dama..
venga un cura desquiciado
aunque lleve una sotana
y te asuste con sus gritos
y te aleje de la cama?

!Que clase de hombre eres,
qué sangre, qué pocas ganas!
¿cómo es posible, pardiez,
que no hincases la peana?

(Perdón, me dicen de al lado,
de la tumba con cruz blanca,
que eres doncel y muy joven
un imberbe soplagaitas..)

Te pido excusas sentado,
ya que las fuerzas me fallan
pues llevo siglos tumbado
por culpa de una estocada
Soy Ramiro de Dospechos,
el mismo que viste y calza..
y prometo vigilarte...
hasta que cates dos damas....

domingo, 25 de octubre de 2009

El secreto.


EL MISTERIO DE MI VIRGINIDAD


Mi virginidad es un milagro. Sobre todo teniendo en cuenta la precocidad de mis instintos sexuales. A los 11 años me echaron de la escuela por intentar verle las bragas a la maestra; se me caían toda clase de objetos y al agacharme para recogerlos quedaba mirando durante minutos por debajo de la mesa intentando ver sus piernas cruzadas, rezando al señor (ahora sé de donde proviene mi religiosidad..) para que las descruzase.
Me requisaron todos los objetos del pupitre, y me ataron  a él el lápiz para que no se me cayera, por lo que un día que venía Dña Virtudes, la maestra, con una falda por las rodillas que a mí me pareció pecaminosa no pude resistirme y volqué el pupitre con el consiguiente estrépito y guasa de la clase. Aquello fue la gota que colmó el vaso; llamaron al párroco que también era el director, quién me acosó a preguntas (y alguna que otra leche, a mano abierta) y he de decir que me defendí bastante bien, sin soltar prenda, hasta aquella frase maldita que me condenó….”Le juro, don Benigno, que no le pude ver las bragas, no las llevaba”

El cura bramó y después de calmado mandó llamar a mis padres prometiéndoles que si me dejaban de su mano, haría de mí un hombre de provecho. Como era lógico, en aquellos tiempos, mis padres no sólo aceptaron sino que besaron la mano de don Benigno con reconocido agradecimiento dejándome bajo su tutela, de lo que estoy seguro se arrepintió sobradamente.

El primer mes todo fue de maravilla, le ayudaba en los quehaceres religiosos, le preparaba el vino y las hostias para la misa y de paso cataba el moscatel de Chipiona que con tanto celo guardaba el cura.
Pero llegó el segundo mes y con él también llegó de vacaciones a la casa parroquial su sobrina Rosita, una preciosa (al menos a mí me lo parecía, pero he de añadir que mi ansia hacía flaquear mi ponderación) niña de doce años.

Un día que el cura se encontraba en otro pueblo y yo tenía que ayudarle en los sagrados oficios, llegué a su casa anticipadamente, con lo que al poco rato Rosita y yo estábamos jugando a los médicos en el salón justo cuando se presentó de improviso don Benigno..Por su mirada y la expresión de sus ojos pude comprobar que no se esperaba lo que estaba viendo. Nunca supe porqué le dio tanta importancia a un simple juego…yo le pedí a Rosita ser oculista, para mirarle a los ojos, pero ella insistió en que fuese ginecólogo…¿qué podía hacer yo? Sabido es que las mujeres siempre se salen con la suya..



Después de aquello, las cosas fueron más difíciles, pero eso ya es otra historia.

Orense a TT.








jueves, 22 de octubre de 2009

Cifras


A veces no nos paramos a pensar en la magnitud de las cifras, acostumbrados como estamos a oir hablar de millones por todas partes, por eso quiero hoy hacer un somero análisis de algunas cifras escalofriantes. No voy a entrar esta vez a juzgar el fondo de la cuestión, me  reservo ese derecho para cuando lo crea conveniente. Simplemente reduciré las cifras a su valor, tal como hacíamos en el cole.
Como recordaréis, el Gobierno ha puesto a disposición de la banca un fondo de 30.000 millones de euros, ampliables hasta 50.000. Se trataba de que los bancos pudieran venderle al contribuyente sus activos tóxicos, es decir, las operaciones financieras en las que habían metido la pata y que les dejaron sin liquidez.
Al oir tal cantidad nos quedamos fríos, pero seguramente el calor irá subiendo a medida que nos percatemos de la realidad. ¿Cuánto son en verdad 30.000 millones de euros? Pues convertidas en pesetas, aproximandamente CINCO BILLONES. Vaya, lo hemos complicado. ¿Y cuanto son CINCO  BILLONES?
Bien, acordemos que la media de España de  un piso de 65 metros cuadrados, está en 130.000 euros. Ya sé que en Madrid por ese dinero no se compra ni una plaza en un cajero automático, pero seamos condescendientes y aceptémoslo. Pues el Gobierno ha entregado a la banca nada menos que 230.769 pisos de 65 metros, que suponiendo que cada uno de ellos contiene a tres personas, equivale a una poblacion de 692.308 habitantes. Reduciendo más, tenemos que ha entregado el equivalente a los pisos que hay en una  ciudad como Zaragoza, la quinta de España que tiene 666.129 habitantes (Google dixit).
No vengo ahora a discutir si es poco o es mucho. Es lo que es. Una burrada!
Los banqueros, que si se distinguen por algo es por su vista para los negocios, rápidamente han decidido invertir ese dinero jubilando a sus ex- consejeros con indemnizaciones millonarias, al tiempo que para paliar la crisis, subieron el sueldo de sus ejecutivos en un 15% con el fin de que dispusieran de más recursos y gastaran más. Comprenderán que para el sector de la construcción no es lo mismo vender un chalet de lujo por seis millones de euros que un pisillo por 300.000.
Ya sabemos que la operación no tuvo éxito y seguimos en profunda crisis, pero fue por verdadera mala suerte, la idea prometía.

De todos modos, en cuanto la banca pre-jubile a 20.000 directivos más y estos paguen el  43% de I.R.P.F habremos compensado el fondo que les prestamos.


Orense a tantos de tantos.

"Todo esto te daré, si postrándote, me adoras"


P.D. Es de justicia mencionar a Enric Gonzalez  de El Pais, que me ha dado la idea de este post y algunas frases. Zenquiu.

miércoles, 21 de octubre de 2009

A quien pueda interesar.

Seguramente crees que vales poco. O que vales menos que los demás. Eso es porque no sabes lo poco que valen los demás. Ponlo en positivo; es porque no sabes lo que vales.Tendemos a revalorizar lo que vemos y desconocemos mientras devaluamos lo que conocemos y somos. Mírate, díte a ti misma que vales tanto como la que más, vive la vida pensando que nadie tiene derecho a menospreciarte y apreciáte porque la gente huele las debilidades y si se percata de que no te valoras te vampirizarán. Si tienes respeto por tí misma, todos te respetarán.
Vales mucho, creételo!



Orense a tantos de tantos.

martes, 20 de octubre de 2009

Corazón, corazón.

El ser gallego no es garantía de discrección. Debería serlo, ya que presumimos de humildes, de sencillos, de gente trabajadora y subyugada desde tiempos inmemoriales. Pero con tipos como éste a que voy a referirme, nuestra fama tardará en recuperarse. Bien es cierto que su trabajo no le ayuda en nada, sus patrones alientan la indiscrección cuando no la apoyan abiertamente y la financian; me estoy referiendo a las cadenas de televisión que le pagan a D. Jesús Mariñas por ser indiscreto. Contra ellas descargaré mi ira, aunque bien poco les va a importar...ahí me las den todas, dirán. De cualquier modo despotricaré que es mi derecho al pataleo. ¿Cómo es posible que después de la terrible indiscrección cometida por dicho periodista, desvelando sus aventuras sexuales con otra persona, faltando a la más mínima ética, tanto profesional como personal la pregunta que se les ocurra (la he visto ayer tarde mientra tomaba café, me suben la tensión esos programas) poner en pantalla para que los televidentes participen sea....¿quién de los dos miente? Por el amor de Dios, no sería mejor la siguiente pregunta...¿Jesús Mariñas es un charlatán de barrio o por el contrario es un individuo de poco fiar que te la mete por detrás en cuanto te descuidas?
Dicho todo ello desde cualquier punto de vista, ya sea  ético o sexual.


Orense a tantos de tantos.

    Entre la gente gallega, siempre puede haber alguna castaña.

domingo, 18 de octubre de 2009

El Trabajo.

La estaba aguardando.


En nuestra última conversación había quedado todo pactado. Después de numerosas llamadas, de paciencia infinita por mi parte, había aceptado por fin quedar conmigo.
No resultó fácil, era mi primer trabajo y temía haber sido demasiado brusco con ella.
Pero la estaba esperando muy cerca de su comercio,(“no demasiado cerca, no quiero que vean tu coche..”)
Poco antes de la hora pactada, aparqué en el lugar en donde ella me había indicado; no quería llevarle la contraria y que mis planes se fuesen al traste, con lo que me costó convencerla.

Miré el reloj y un sudor frío recorrió mi espalda...¿valdría yo para esto..? Siempre me había considerado un tipo duro, aunque tierno, no es contradicción, creo. Para ser la primera vez, había tenido mucha suerte, ella era una mujer con mas experiencia que yo y por tanto, digamos que más difícil de manejar que las mujeres de mi edad. Y muy bella.Ya se, no he hablado de mi edad.
Pongamos que esto sucede un año después de mi Licenciatura en Económicas, que de momento de poco me ha valido y es por ello que tengo que recurrir a cualquier trabajo que se me ofrezca. Como este que me ocupa. Era una especie de desafío a mí mismo¿Valdría para esto..?
Empiezo a dudarlo. Pero ya que he llegado hasta aquí, continuaré!
A pesar de las numerosas conversaciones telefónicas solo nos habíamos visto en una ocasión en su negocio y apenas pude hablarle; me hizo señas inequívocas de que no entrase, ya que había gente, señalando el teléfono. No acerté a comprender si quería que la llamase o que ella me llamaría, pero ante la duda, la mas puntiaguda, decía mi amigo. Bien, la llamaría, tal vez fuese mejor así, que no nos viéramos demasiado, resultaría mas fácil; sin embargo no dejé de admirar su belleza de mujer en plenitud, recatada , que es una forma de ser sensual y sabiéndose bella, sabiendo lo que quiere y sabiendo lo que quieren de ella.

No acertaba a comprender que demonios hacía yo allí. A simple vista no parecía mujer que tuviese problemas de esa índole. Pero tampoco sabía yo demasiado de mujeres ni de problemas, habrá que reconocerlo. Jamás había tenido que ganarme la vida hasta ahora.
Me alejé de la puerta y de nuevo aquel pensamiento me asaltó. Lo deseché rápidamente. Lo haré, me respondí a mi mismo. Es mi trabajo.
Me encontré sentado en el asiento de mi coche y por un momento no sabía exactamente que hacía allí, pero en seguida volví a la realidad al mirar por el retrovisor y verla aparecer dentro de un suave vestido, que resaltaba sus formas de mujer madura, en sazón.
Pasó al lado y mis ojos la seguieron con admiración sin perder de vista ni uno de sus movimientos; ni siquiera aquel que hizo con su mano, justo al pasar al lado de la rueda delantera del coche, dejando caer un diminuto objeto al suelo. No pude menos de sonreir al ver aquella figura que caminaba orgullosa y que estando a punto de claudicar, no perdía ni una pizca de su serena belleza. Recordaba las lecciones teóricas antes de aceptar el trabajo.
“Es importante que el cliente no se sienta humillado.”
No era mi intención humillarla, emplearía toda mi sabiduría y buen hacer en el trabajo. Tal vez me lo agradeciese en futuras ocasiones, me dije sonriendo.
Abrí la puerta del coche sin dejar de admirarla y recogí el papel que había dejado caer, lo leí: “ A las 8 en la cafetería del Hotel Bosque, no traigas tu coche o me iré.”
Por fin sabría si valía para este trabajo. De pronto me dí cuenta de que faltaban cuatro horas para la cita y no tenía otro coche. La empresa me había proporcionado este, adecuado para el trabajo que tenía que desempeñar.
Decidí hablar con ella, no podía permitir que jugase conmigo, por muy señora que fuese.
Esperé a que abriese la puerta y entrase. Marqué el número y oí su voz

- Dígame..

- Disculpa.  Habíamos quedado a las 4.

- Comprenderás que no puedo arriesgarme a que entre ningún cliente estando tu aquí.

- Supuse que los clientes no vendrían hasta las 5 que es cuando deberías abrir, respondí.¿no crees que una hora sea suficiente..?

Noté como al otro lado la respiración se hacía mas agitada, se notaba nerviosa.

Después de unos segundos que me parecieron eternos oí al otro lado del auricular....”está bien, deja el coche ahí y ven, tendré todo preparado”
La sangre se me agolpó en la cabeza, un tic-tac sonó en mi cerebro, la adrenalina subió por todo mi cuerpo y pensé de una vez por todas que valía para esto.

Cerré la puerta del coche y me dirigí hacia la tienda a buen paso, pero sin precipitarme, tenia que disimular mi ansiedad, parecer profesional.

No hizo falta llamar, me estaba aguardando tan bella como la había imaginado.

- Solo dos cosas, me dijo nada más verme.
- Por supuesto, respondí, lo que digas.
- Mi marido nunca ha de saberlo, susurro ella a media voz.

Me inspiro ternura.
- Descuida, nuestra empresa es seria y discreta, respondí con aquel aire profesional que me pedí a mi mismo.
- ¿Alguna otra cosa,? Pregunté por ser amable.
- Si. No quiero volver a verte más delante de mi puerta, dijo con aire enojado.
- Por lo primero respondo, dije mirándola a los ojos. Lo segundo depende de tí, dije con una sonrisa que en seguida me pareció odiosa y pedí disculpas.
Acompáñame, dijo.
Entramos en una trastienda y de un cajón saco un fajo de billetes que contó delante de mi. Me los entregó.
- Es lo acordado, dijo ella.
- Así es, dije introduciéndolos en el bolsillo interior de la chaqueta negra.



Salimos de la trastienda.
Le tendí la mano y salí con expresión satisfecha por el trabajo bien hecho.
Ya podía decir que valía para esto.

Ya era cobrador del Frac.


Con el dinero de mi primer trabajo me hice un viajecito a Rodas.

viernes, 16 de octubre de 2009

El Patrimonio de los Políticos.

Esta mañana me he levantado optimista. Resulta que soy más rico que la gran mayoría de nuestros ministros y de paso se me ha caido un prejuicio. Siempre pensé que los políticos no tenían vida privada y que su sueldo estaba bien merecido aunque sólo fuese por ese motivo. Pero las cuentas no me cuadran. Vale que Dña Viviana Aido tenga un patrimonio de 39000 euros, esto es, un garajito pequeño, puesto que acaba de llegar…Pero por dios, me asalta una pregunta..¿Qué ha hecho hasta ahora..? Cuál es el curriculum que exhibe, cuáles los méritos  que le han visto para llegar a donde ha llegado? ¿Nunca ha trabajado? ¿Se lo ha pulido todo.? Si se lo ha pulido, bravo por ella, es joven.  (Si nunca ha trabajado, bravo por ella quién pudiera!)

Pero parémonos en otro caso que no comprendo y que ha hecho que me replantee lo de la vida privada de los políticos. Chaves.

Por todos los dioses, ¿lleva mil años gobernando y sólo ha conseguido ahorrar 68.964 euros? Se ha pulido todo el dineral que ha ganado? Si es así se me ocurren tres motivos:

A) Tiene muchos hijos.
B) Se ha pegado una vida padre.
C) Ha invertido mal y lo ha perdido.

Si es lo primero, que se le va hacer, por los hijos se roba, se mata e incluso se mete uno a político.

Pero si es lo segundo.¿Cuándo trabaja, si está todo el día de juerga? Porque hay que correrse juergas para acabar sin un duro a los 60 años después de haber estado manejando, gobernando, mandando.

Pero puede ser lo tercero y entonces si que no. No.
¿Cómo nos vamos a fiar de alguien que lleva toda la vida trabajando y no ha conseguido ahorrar ni para un garaje en la Castellana? Por dios, en qué manos estamos? ¿Cómo pretende sacar adelante un ministerio?

Me he negado a seguir indagando, porque estoy algo ocupado y no se merecen mis esfuerzos.

Volveré sobre este tema que da mucho juego.

De todos modos, quería decirlo, me siento mejor pensando que he sido más prudente y más productivo que el 90 % de nuestros ministros. Cosa fácil por otra parte.

Orense a tantos de tantos.


                                El falo de Dionisos.Alguien le tenía envidia.

jueves, 15 de octubre de 2009

Don Ramiro de Dospechos.Versículo Segundo.

....Si no has leído el inicio de sus aventuras, es menester que te molestes en buscar el post anterior de este "ilustre" caballero, para mejor comprender sus andanzas.


(...)
Mas sigamos conociendo
A nuestro ínclito amigo.
Altanero y muy gallardo
Muy en el juego metido.

Valiente dicen que era
(o tal vez ya os le he dicho?)
Amante del buen comer,
De las mujeres amigo
Y no tanto de los hombres
(se desconoce el motivo)
Puede que por su soberbia
Sus continuos desafíos
O tal vez por sus reyertas
Cuando hay pequeño enemigo

Además del buen yantar
Le gusta beber buen vino
Y en este arte domina
Lo que no está en los escritos.

Valga como ejemplo este
Que cuentan varios testigos
Y es que estando en la taberna
Una tarde de domingo
(lo mismo si fuera lunes
A la Taberna se es ido..)
Le sirvieron de una bota
Con un chorrillo muy fino
Y en viéndolo caer
Y sin haberlo bebido
Don Ramiro exclamó:
“este vino es vino tinto!”

Entendido caballero
Nuestro amigo D. Ramiro!

Mas volvamos a los fechos
No nos perdamos del hilo
De aquestos gestos gallardos
Que protagonizó el bandido.

Ramiro tenía huestes
(otros le llaman amigos)
Mas no son aquellas gentes
Las mismas que yo os digo
Ya que los amigos son
Como el pan, si es de trigo
(Y si estos fueran pan
No fueran de trigo limpio.)

Mas sométolo a vuecencias
Que juzguen con buen juicio.

Fecho primero relato
Meses atrás ocurrido
Cabalgando por la estepa
Las huestes de don Ramiro
Vieron venir a lo lejos
A dos damas y un pollino.
Ramiro manda parar
A su tropa, pide vino
Se lo bebe y con la manga
Limpia ágil el hocico
Arenga a todos sus hombres
Desta manera les dijo:

“Caballeros castellanos,
Por ahí viene un borrico
Y dos damas peligrosas
Quien sabe con qué destino
Desplegaros por el campo
Cortémosles el camino.
Si se resisten dejadlas
No corráis ningún peligro!
Que no hay gloria
En vencer damas
Quedáos con el pollino!
Nos valdrá para cargar
Con el odre y con el trigo”

Así lo hicieron valientes
Partieron..!cruel destino!
Detrás de aquellas mujeres
Con grandes voces y gritos.

Mas una diose la vuelta
Agarrada a un cuchillo
Que medía por lo menos
Cuarenta y cinco centímetros
Y un bigote que abarcaba
al menos medio molino

Pensáronselo mejor,
Desandaron el camino
Con el rabo entre las piernas
Por deciros algo fino.

Y aquí paz y poca gloria
sin mujer y sin pollino...

miércoles, 14 de octubre de 2009

Bienvenidos/as

Doy la bien venida a las nuevas incorporaciones que agradezco; por vuestros mails sé que me sois fieles...pero no esperéis pelucos ni dádivas, sino mi más sincero reconocimiento...no quiero que Blogger me acuse de connivencia.

Mi querido pijo. O sheeaa...


Si no fuera dramático sería cómico. Se les ha puesto en erección el chivo.
Querían crucificar a Costa en la plaza pública, pero éste ha dicho que con esos clavos no que están oxidados..que traigan unos nuevos de Madrid y después se dejará crucificar tranquilamente. Ha tenido un ataque de dignidad, la que no tuvo cuando se enfundó el peluco de tres kilos y seguramente un buga de muchos más.. Si es que hay que saber a quien pones de Vice para que no te salga respondón. Menudo lío, que desgraciadamente no va a servir para que comprendamos que hemos puesto al ratón a vigilar al queso, como diría un conocido político local en relación a otro autonómico. Pero no nos perdamos: la moneda está en el aire y os apuesto a que va a caer de canto. Son inigualables a la hora de explicar lo inexplicable; para enriquecerse están siempre en el sitio justo, pero cuando les pillan con las manos en la masa, siempre son otros los culpables, ellos se enteran por los periódicos. Que alguien les diga que se pasen por aquí que tendré mucho gusto en explicarles mi versión, que tiene algo que ver con las tripas del cerdo rellenas: Chorizos!


En Orense a tantos de tantos.

martes, 13 de octubre de 2009

Jean Sarkozy


Os lo he dicho ayer, nos toman por imbéciles. Estad atentos!
Nos quieren hacer creer desde Francia (otros perros, otros collares) que el ínclito hijo del Sr Presidente a sus 23 años acumula méritos suficientes como para dirigir un organismo Oficial que controla millones de euros de presupuesto, cuando aún no ha acabado su carrera de derecho. ¿Cuándo ha adquirido esos méritos..? ¿En qué año de sus 23..?
Voces oficiales pregonan que nada tiene que ver con que sea hijo de quién es. Y nos lo creemos. Es de una desfachatez que no tiene límites tal pretensión y no es necesaria, puesto que sus adeptos le van a votar de igual manera haga lo que haga. Al tiempo. Exactamente igual que pasará aquí con los adeptos a cualquier partido, aunque ahora me refiera al Partido de Gurtel; sus correligionarios pensarán sin duda que si han de ponerse ricos, que sean los nuestros. Dios Santo, que paisanaje!
Mientras tanto, unos cuantos políticos honestos, algunos hay, se juegan el bigote día a día sin más pretensión que asfaltar una calle o abrir un parque para que los niños jueguen, valga el populismo.

Ya lo dijo Jesuscristo, dejad que los políticos vengan a mi.....veréis que patadas en los huevos...!

Orense a tantos de tantos de 2009.

lunes, 12 de octubre de 2009

La politica

Los Políticos.


Hace mucho tiempo que convivo con la idea de que la política es el menor de los males, aunque no por ello un mal menor. Los políticos nos toman por tontos y lo peor es que a veces tienen razón.

Desde la Prehistoria los líderes surgían. Se hacían a sí mismos, no tenían que ser guapos, sino llevar a cabo hechos que los demás no podían o podían en menor medida. Era líder el que mataba más osos, el que llevaba más comida a su tribu, el que mejor guiaba las ovejas por los pastos, el que más moros mataba, el que más cristianos mataba…No era líder cualquier mindunguis sino aquella persona que acumulaba hechos, acciones, ideas..

Es por eso que de un tiempo a esta parte tengo para mí que nosotros tenemos gran parte de culpa, al no saber elegir a los líderes.

Deberíamos, como pueblo soberano, saber darnos un sistema de elección parecido a aquel que nos permita votar a la persona que más se haya significado en los últimos años. Aquella persona que haya sabido elaborar una idea y consiga llevarla al triunfo. Un Líder de verdad.

Es cierto, ya sé lo que estaréis pensando, millones elegirían a Cristiano Ronaldo, a Raúl o a cualquiera de los nuevos falsos ídolos que pululan por la sociedad. Me da igual, mucho peor no creo que pudieran hacerlo. Me da igual siempre que no voten a Belén Esteban.


No obstante, tengo un plan B por si ocurriera lo anterior. Este plan no fallaría y seguro que nos divertiríamos durante las elecciones.

Consiste en reunir a todos los candidatos y llamar al Sr. Bassat. Este propondría una serie de pruebas e iríamos descartando al que no venda todas las aceitunas y por supuesto a todo aquel que meta mano en la caja. Yo propondría al Sr. Bassat la siguiente prueba: Cada uno de los candidatos sería nombrado alcalde del barrio más marginado de su circunscripción, aquel en donde reinase la miseria, la drogadicción, el analfabetismo más absoluto; le daríamos 6000 euros y una pala (pensé también en el pico, pero estoy seguro que de eso va bien servido cualquiera de ellos); si en el plazo de dos años eleva el nivel de vida siquiera en un punto, retira al menos a un habitante de las drogas y consigue elevar el nivel de escolarización en otro punto, está preparado para ser votado. Sin asesor de imagen, sin cortesanos, sin televisión que le baile el agua. (Los asesores de imagen son a los políticos, lo que el photoshop a las modelos. Ilusión. A veces me entran ganas de votar a los asesores de imagen..tienen mérito tenerlos ahí arriba con la de tonterías que hacen.)
 Con esos hechos en la mano ya tendríamos datos objetivos para votar.

Mucho me temo que no tendríamos candidatos y sin embargo tenemos el derecho a saber a quien votamos. Que no lo sabemos.


En Orense a tantos de tantos de dos mil nueve.


martes, 6 de octubre de 2009

Pena

Tengo una angustia terrible dentro de mí; resulta que he leido que don Iñaki Urdangarin ha perdido su trabajo en Bertelsmann. Y quién es Bertelsmann, os preguntaréis..Pues esta vez os lo voy a decir. Bertelsmann es la dueña en España de G+J Motorpress Ibérica.
Resulta que el grupo Berstelsmann ha decidido reducir su plantilla en España y prescindir de los servicios de tan meritorio Consejero. Conocido el dato y no cabiendo en mí de dolor,  he indagado como ha podido llegar el consorte al Consejo de Administración para saber además los motivos de tan injusto despido. He llamado a Zarzuela y he preguntado por el rey, que estaba de viaje; comenté que me daba igual, que se ponga la reina. No puede ser, también está de viaje. Vale, que se ponga Felipe o Dña Leticia. Ninguno se hallaba en casa, por lo que decidí preguntar con quien hablaba y si sabía algo de tan perturbadora noticia; era la telefonista y no, no estaba al tanto. Rogué me pasara con alguien que me pudiera informar y me dijo que desde su posición sólo me podría pasar con el jefe de la casa Real, pero que en ese momento se hallaba en la peluquería con  Froilán. Viendo que por esa parte no conseguiría nada, decidí informarme en la empresa privada, por lo que acudí a Mister Google, en donde descubrí con sorpresa, tocando las teclas adecuadas, que en el año 1998 el  Grupo Bertelsman fue galardonado con el premio Principe de Asturias de la Comunicación. Tate!

Ahí encontré nítidamente la respuesta a una de las preguntas que me había hecho; me falta pues saber el motivo de tan injusto cese.
Orense a tantos de tantos de mil novecientos tantos.

jueves, 1 de octubre de 2009

Don Ramiro de Dospechos.

No sé si influenciado por las malas lecturas o por su falta de imaginación, un lector me hace llegar la historia del ínclito don Ramiro de Dospechos, en ripios sincopados, rayando la esquizofrenia.
Como siempre, me limito a darle contenido en este cajón de sastre, no me puedo hacer responsable de las consecuencias para vuestra salud mental.
A pesar de todo y previniendo las funestas consecuencias, dejaré solamente una parte, para que se pueda digerir en días sucesivos...

Ahí va.


     
                                        !Lo que gana hoy un mendigo..!

Famosos fueron sin duda
Las fazañas y los fechos
Del famoso caballero
D. Ramiro de Dospechos.
Era éste buen cristiano,
Valiente y muy atrevido
(Se acercaba a las mujeres,
 huía del enemigo).




Y para que se haga firme
Aquesto que aquí vos digo
Narraré viajes varios
De los  que existen testigos.
Una tarde de verano
En que no estaba bebido
Viendo en la esquina de siempre
A Pedichuelo, el mendigo
(hombre que fue muy valiente
Antes de caer herido
Y perder las dos muñecas,
La pierna por el tobillo)


rapiñole los dineros
Aprovechando un bullicio
Con elegancia, eso sí
Y siempre con mucho estilo.


Con los cuartos que robara
Mercóse siete cuchillos
y una daga albaceteña
Para cortar los chorizos


Agencióse un par de botas
Y dio la entrada pa un piso.
¡vean, pues, vuesas mercedes
Lo que gana hoy un mendigo!

(continuará..?)